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LA CREATINA Y LOS ANDRÓGENOS
22-02-2016

¿ Por qué puede incrementar la masa muscular?

www.ramondecangas.com

Numerosos estudios han demostrado desde hace años que la ingesta de creatina puede incrementar el peso corporal (por aumento de la cantidad de agua intracelular y masa muscular), la masa magra, masa muscular y la fuerza y por lo tanto puede ser una ayuda ergogénica que puede mejorar el rendimiento de los deportistas que practiquen ciertas especialidades. Obviamente se trata de pequeñas mejorías, como con todo no cabe esperar milagros.

¿ Por qué puede incrementar la masa muscular?

La realidad es que la ingesta con monohidrato de creatina puede incrementar los niveles de fosfocreatina dentro de la célula y por tanto ofrecer un “plus” de ATP. Esto puede permitir un extra de energía que puede derivar en un mejor entrenamiento (entre otras cosas) lo cual puede estimular un mayor incremento de la masa muscular.

¿ Pero es sólo eso?

Algunos estudios han sugerido que el incremento de la masa muscular no solamente se debe a una mayor progresión derivada de más eficientes entrenamientos (que también se debe a eso) sino que la propia presencia de niveles incrementados de fosfocreatina ( que se consigue al ingerir monohidrato de creatina) dentro de la célula, ejercer de por sí un cierto efecto anabólico. Pero ¿ a qué se debe ese efecto anabólico?. Pues quizás a un incremento en los niveles de ciertas hormonas ( como los andrógenos). No hay muchos estudios que relacionen la ingesta de creatina con los andrógenos, pero un estudio publicado en 2009 (*)  investigó la concentración de andrógenos, concretamente la relación de Dihidrotestosterona (es un andrógeno más activo biológicamente hablando que la testosterona) respecto a la testosterona con objeto de comprobar si cambiaba como consecuencia de la ingesta de monohidrato de creatina. Los voluntarios eran jugadores universitarios de rugby (que obviamente realizaban un plan de entrenamiento) y tomaron creatina, primero una fase de carga (25 gramos de creatina con 25 gramos de glucosa durante 7 días) y luego 5 gramos de creatina con 25 gramos de glucosa durante 14 días. Es decir, tomaban una fase de carga y luego otra de mantenimiento. El placebo consistía en tomar 50 gramos de glucosa durante 7 días y luego 30 gramos de glucosa durante 14 días.

 

 

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¿AZÚCAR O SACARINA?
13-01-2016

Ambas sustancias están en el punto de mira de la ciencia por sus posibles efectos secundarios.

El País

Alberto Lana, investigador en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Oviedo y perteneciente también a la Universidad Autónoma de Madrid, es el primer autor de un artículo que asocia el consumo de bebidas con sacarosa con biomarcadores de obesidad y diabetes tipo 2. “Es un tema controvertido, pero la investigación independiente ha demostrado que el consumo de refrescos azucarados, por pura lógica, aumenta el riesgo de obesidad, sobrepeso y diabetes tipo 2 y, por lo tanto, probablemente, de cualquier enfermedad cardiometabólica”, explica Lana. En dicho estudio, el científico y sus colegas observaron cómo la ingesta de estos jugos (refrescos y zumos) aumentaban los niveles de insulina (la hormona que regula la captación de la glucosa en sangre) y de leptina (la que regula el apetito, entre otras funciones), ambas asociadas con la obesidad. Primer dilema resuelto: en cuestiones de sobrepeso, mucho mejor la sustancia sintética.


Mientras que la obesidad alcanza proporciones de epidemia en muchas partes del planeta, se sabe que su solución es, simple y llanamente, el control del peso. “Cuando uno quiere adelgazar lo que se aconseja es restricción calórica, ingestas menores a las que habitualmente se consumen y aumento de la actividad física”, recomienda Andreu. Según la dietista, nunca se debe sustituir el consumo de agua por el de bebidas edulcoradas y, sin duda, ”cuando hay problemas de obesidad y diabetes se debe primar el consumo de edulcorantes artificiales sobre el azúcar”, asegura.


Seamos sinceros: las bebidas dulces nos gustan más. Ya sean frías o calientes, zumos o cafés, refrescos o infusiones. "El sabor azucarado es agradable para el paladar humano, y una manera de paliar situaciones de estrés o desánimo, por el placer que genera", sentencia la dietista-nutricionista Nuria Guillén. Entonces, a menudo y por la mala fama del azúcar, recurrimos a versiones edulcoradas. Casi el mismo sabor y menos calorías. “El azúcar lleva cuatro calorías por gramo y los edulcorantes artificiales ninguna”, afirma Alba Andreu, dietista y nutricionista del Hospital Clínic de Barcelona. Es cierto, pero también que investigaciones recientes apuntan a que quizás, al pedir la bebida con sacarina, le está usted haciendo un flaco favor a su dieta, al microbioma (conjunto de microorganismos) de su estómago y, de paso, alimentando sus posibilidades de desarrollar obesidad y diabetes.

 

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LA MAYONESA
03-12-2015

¿Pueden mentirnos con los ingredientes del etiquetado?

El País

¿Qué es más sano: el pollo industrial o el de corral? ¿Pueden mentirnos con los ingredientes del etiquetado? ¿Los consumidores somos vulnerables a las modas de la industria o son las empresas las que salen al mercado para saciar nuestras necesidades? Una veintena de expertos responde a estas y otras cuestiones sobre la industria alimentaria. Hasta hoy, ningún anuncio las había desvelado.

Lo natural también tiene conservantes. “A la gente no le gusta ver conservantes ni colorantes entre los ingredientes. El rechazo no está justificado porque tienen un control muy estricto y un uso controlado. Es mucho peor el riesgo de utilizar algo sin conservantes que el supuesto peligro de los conservantes, que no es tal. Por ello, hay marcas, como algunas de pan de molde, que se jactan de ser naturales porque no incluyen ninguna E (un aditivo regulado por la normativa europea), pero sí microorganismos que de forma natural producen dos conservantes, como el ácido propiónico y láctico. Se añade la bacteria que produce el conservante, pero no se dice que lo lleva”, asegura Mulet.Julio Basulto, dietista-nutricionistaHay excepciones, pero cuando un alimento contiene muchos componentes es probable encontrar entre ellos altas dosis de azúcar, sal o grasa añadidas"


El azúcar se esconde tras otros nombres. “Dextrosa, glucosa, jarabe y almidón de maíz o fécula. Los diferentes nombres responden a su diferente origen, pero todos son hidratos de carbono", aclara J.M. Mulet, bioquímico, profesor de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia y autor de Comer sin miedo y Medicina sin engaños. Los carbohidratos abarcan azúcar, almidón y fibra. Y, en total, según el especialista, han de representar el 65% de la ingesta de una dieta normal (2.000 kcal). O lo que es lo mismo: 1.300 kcal o 325 gramos por jornada. No queda otra que tirar de calculadora para dar con la idoneidad de cada producto. "En Inglaterra funciona el semáforo nutricional, etiquetando los alimentos como rojo, amarillo o verde en función de las proporciones”, apunta Mulet.

Tener muchos ingredientes es señal de 'peligro'. Como dice Marion Nestle, experta internacional en nutrición y profesora en la Universidad de Nueva York, debemos sospechar de cualquier alimento que contenga más de cinco ingredientes. “Hay excepciones, pero cuando un alimento contiene muchos componentes es probable encontrar entre ellos altas dosis de azúcar, sal o grasa añadidas, perjudiciales para nuestra salud, según la OMS. Y muchos de ellos están escondidos”, comenta también Julio Basulto, dietista-nutricionista, autor de Se me hace bola y Mamá come sano. Ojo: esto no implica desconfiar de los nombres extraños. “Una palabra compleja no debe asustarnos. La riboflavina, el ácido ascórbico o la cobalamina son vitaminas, por ejemplo”, concluye Nestle.

 

 

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MEDIDAS PARA CONTENER LA OBESIDAD INFANTIL EN INGLATERRA
26-10-2015

Un informe insta al Gobierno británico a imponer el 'impuesto del azúcar'

El Mundo

Un informe mantenido en secreto durante cuatro meses por el Gobierno británico insta a las autoridades locales a imponer el así llamado sugar tax (impuesto del azúcar) para contener la epidemia de obesidad infantil, que afecta ya a uno de cada cinco niños menores de once años en el Reino Unido.

"Toda la evidencia que tenemos demuestra que un impuesto sobre las bebidas azucaradas se traduce en una disminución de su consumo", declaró ante el Parlamento británico la doctora Alison Tedstone, una de las autoras del informe, censurado por el ministro de Salud Jeremy Hunt.

El informe ha salido finalmente a la luz coincidiendo con la campaña Sugar Rush emprendida por el chef Jamie Oliver, el mismo que abanderó la causa por la comida sana en las escuelas. Oliver compareció el lunes ante el Parlamento para defender la imposición del impuesto del 20% a las bebidas refrescantes, "la principal fuente de azúcar en los niños".

El famoso chef denunció los subterfugios usados por las grandes compañías de alimentación -comparable a las del tabaco- para negar los efectos en la salud de los niños (desde la obesidad a la diabetes de tipo 2), llegar a ellos con las estrategias engañosas de marketing y manipular la información que se ofrece en lo envases para ocultar el altísimo contenido de azúcar (de ocho a quince cucharadas en bebidas de 250 mililitros).

 

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LOS CIENTÍFICOS PONEN "APELLIDOS" AL CÁNCER DE COLON
13-10-2015


El País

No es lo mismo padecer un cáncer de colon de apellido CMS1 que un cáncer de colon con el sobrenombre de CMS4. Al microscopio del científico que estudia y analiza los tejidos enfermos no se aprecia la diferencia pero, en realidad, se trata de tumores colorrectales completamente diferentes, con un comportamiento clínico distinto y un pronóstico desigual. La clave está en el estudio genético de las neoplasias. La información genómica del tumor permite ponerle un apellido y atajar la dolencia de la forma más efectiva según el sobrenombre que lleve con una terapia personalizada para combatirlo.

Los tumores de mama, por ejemplo, ya disponen desde hace tiempo de un segundo nombre según las características que revele su análisis molecular. De apellidar el cáncer colorrectal, por su parte, se ha encargado un equipo de investigación del Instituto de Oncología del Vall d'Hebron (VHIO) de Barcelona, que ha conseguido el apoyo de la comunidad científica internacional para clasificar la neoplasia maligna en varios subtipos según sus características genéticas. Los subgrupos aparecen hoy publicados en la revista científica Nature.

Ha sido preciso analizar más de 4.000 muestras de pacientes afectados con esta dolencia y la intervención y el trabajo en común de una quincena de equipos de investigación de todo el mundo para llegar a la conclusión de que los tumores colorrectales están divididos en cuatro tipos. El CMS1 —Consenso Molecular Subtipo 1— afecta al 15% de los pacientes y como tiene una activación inmunológica muy potente, sería el tipo de cáncer más beneficiado por la inmunoterapia. El CMS2, por su parte, es el más común de los tumores (un 40%) y el que presenta mayor inestabilidad cromosómica. El CMS3 tiene irregularidades metabólicas vinculadas a las mutaciones de un gen, el KRAS. Y por último, el CMS4, que lo sufren un 30% de los enfermos, es el que presenta un pronóstico más desfavorable y mayor riesgo de metástasis. "Los tumores son radicalmente diferentes a nivel genómico. La biología tan diferente entre los de los distintos subtipos nos confirma que casi podría tratarse de tumores diferentes", explica el doctor Rodrigo Dienstmann, investigador principal del estudio.

"Antes teníamos dos pacientes en el mismo estadio de la enfermedad, al que les aplicábamos las mismas terapias y uno acababa con un pronóstico muy favorable y el otro con una metástasis y más complicaciones del tumor. Ahora entendemos por qué los tumores se comportan de forma tan diversa ante un mismo tratamiento", señala Dienstmann. Los investigadores aseguran que el consenso alcanzado permitirá a los oncólogos catalogar las neoplasias de sus pacientes dentro de unos de estos subtipos y saber el pronóstico y el comportamiento clínico de la enfermedad según el caso. "Podemos estratificar más a los pacientes y caminar hacia los tratamientos personalizados, eligiendo la terapia que mejor les convenga según su tipo de tumor", apostilla el investigador.

El primer paso, asegura Dienstmann, ya está en marcha. Se trata de ensayos clínicos dirigidos a averiguar qué terapias son las más beneficiosas para cada subtipo de cáncer colorrectal. "En el CMS4 sabemos que el pronóstico es peor y hay más riesgo de metástasis, por lo que tenemos que ver cuáles son las alteraciones moleculares, las dianas en las que dar, y probar terapias contra estas moléculas", apunta. El investigador apuesta "refinar el uso" de los tratamientos que ya hay en el mercado y optimizarlos de forma que solo accedan a ellos los pacientes que, según el apellido de su cáncer, vayan a tener un alto beneficio.

Además, los investigadores también proponen volver la vista atrás y repasar estudios y ensayos clínicos que fallaron en el pasado. "En los últimos años salieron muchas investigaciones que resultaron negativas, sin beneficio para el paciente. Queremos revisar esas terapias porque a lo mejor no estaban incidiendo en la población diana adecuada", señala Dienstmann. El científico no descarta que, en unos años, "cuando en vez de 4.000 se analicen 40.000 muestras de pacientes", aparezcan nuevos subgrupos de tumores. "Se puede ir mucho más allá con el big data y van a seguir saliendo subclasificaciones pero, en la próxima década, al menos, esta es la única clasificación disponible. Hemos marcado el punto de partida", sentencia.

 

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QUIERO SABER SI TENGO ALZHEIMER
21-09-2015

Sólo el 35% de los diagnosticados están enterados de su enfermedad

El Mundo

En sus oídos retumbó la temida conjunción de letras: Alzheimer. Era el diagnóstico definitivo de Carlos (su nombre ficticio), de 79 años. Una sentencia que, aunque ya sospechaba, tuvo que insistir a su médico para que le hablara claro.

Hace unos dos meses de aquella consulta y desde el minuto cero, al contrario que su neurólogo, este paciente aborda el tema sin tabúes. "Me asustaba, pero necesitaba saber lo que me ocurría, sin rodeos". Sobre todo, pensando en sus hijos. Su idea es "organizarlo todo para que, llegado el momento, le ingresen en una residencia y "no sientan el deber de cuidarme en casa. No quiero ser una carga".Además, también pretende dejar claras otras intenciones, como su predisposición a participar en un ensayo clínico, si existiera la posibilidad, o nombrar a la persona que elige como tutor cuando la situación lo requiera, e incluso determinar quién no quiere que le cuide.

Todas, decisiones relacionadas con voluntades para la última etapa de la vida.El problema, denuncian desde la Fundación Alzheimer España (FAE), es que la gran mayoría de los afectados por esta enfermedad neurodegenerativa no tiene la oportunidad de perfilar su futuro, para ver cómo pueden actuar y guiar a su familia, elegir opciones de tratamiento, cuidados paliativos, etc. "Sólo el 35% de los diagnosticados están enterados de su enfermedad", afirma Jacques Selmés, secretario de la FAE y ex presidente de Alzheimer Europe. Así lo señala un informe americano (que se centra en 16.000 encuestas a enfermos y cuidadores) realizado por Alzheimer's Association.

El resto no recibe dicha información, ni por parte de sus familiares ni médicos. "En sociedades paternalistas como la nuestra, en general las mediterráneas, existe el concepto equivocado de que ocultar un diagnóstico como el de la enfermedad de Alzheimer supone un mecanismo de protección para el paciente y eso es un error", explica Sagrario Manzano, neuróloga y coordinadora del grupo de estudio de conductas y demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Esto les impide participar activamente en decisiones médicas (si quiere o no reanimación, alimentación parenteral, si quiere donar su cerebro a la investigación, etc.) y no médicas, realizar el testamento vital, poderes notariales o la declaración de voluntades anticipadas, por ejemplo. 


 

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