Alimentación según estado de salud

En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.

Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.

Y, para más ayuda, aquí encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.

 


Hipertiroidismo

Qué es y a qué se debe?
Quién lo sufre?
Síntomas y Signos
Diagnóstico
Tratamiento Nutricional


El Hipertiroidismo consiste en un trastorno que afecta al funcionamiento de una glándula localizada en la zona posterior de la laringe denominada tiroides, debido a que ésta produce de manera exagerada sus hormonas: la T3 (triyodotirosina) y la T4 (tiroxina).

Esta hiperreacción de la glándula provoca una concentración excesiva de T3 y T4 a nivel plasmático, que conlleva una aceleración de todas las funciones fisiológicas y, por tanto, un ritmo aumentado del metabolismo.

Las causas del desarrollo de esta enfermedad pueden ser múltiples:

  • Enfermedad de Graves-Basedow: Es la causa más habitual de hipertiroidismo, especialmente en mujeres jóvenes, llegando a alcanzar el 70% de los casos. Aunque se desconoce qué es lo que provoca su aparición, se ha comprobado que ciertos anticuerpos sanguíneos estimulan el crecimiento de la glándula tiroides y, por tanto, fomentan la formación de hormonas al mismo nivel.
  • Bocio tóxico nodular o multinodular: Aparición de bultos con crecimiento paulatino y continuado en la región del tiroides que conllevan la hiperreacción de ésta. Suele darse en personas de edad más avanzada.
  • Tiroiditis: Tipo de hipertiroidismo por causa vírica o anomalía en el funcionamiento del sistema inmunológico que también cursa con malestar general y estado febril.
  • Por medicación no regulada correctamente en el tratamiento del hipotiroidismo.

La actividad de la glándula tiroides está íntimamente relacionada con la hipófisis la cual secreta la hormona estimulante del tiroides (TSH). El hipotálamo, a su vez, actúa a nivel de la hipófisis, permitiendo o evitando a ésta la formación de TSH.


La incidencia es mayor en las mujeres, especialmente en edades comprendidas entre los 30 y 40 años; siendo la prevalencia del 1% en la sociedad.

Existe un tipo de Hipertiroidismo Transitorio comúnmente desarrollado por los bebés recién nacidos cuyas madres padecen la Enfermedad de Graves.


Los síntomas más habituales con los que se asocia el padecimiento de hipertiroidismo aparecen de manera progresiva y son los siguientes:

  • Bocio: Inflamación de la glándula que se traduce en hinchazón de la parte anterior del cuello.
  • Apetito voraz.
  • Pérdida de peso marcada que puede conllevar una desnutrición severa.
  • Anomalías a nivel ocular.
  • Apatía.
  • Debilidad muscular, tanto en las extremidades superiores como en las inferiores.
  • Dificultad para dormir.
  • Fragilidad del cabello y uñas.
  • Hipersensibilidad al calor.
  • Irritabilidad.
  • Levantamiento de los párpados que genera un agrandamiento de los ojos (ojos saltones o exoftalmos), especialmente si se padece la Enfermedad de Graves.
  • Menor frecuencia de menstruaciones y flujo más ligero en éstas.
  • Nerviosismo.
  • Palpitaciones.
  • Poliuria: Excreción frecuente de orina.
  • Problemas del pulso cardiaco.
  • Proceso de defecación y diarrea más frecuente que en el resto de la población.
  • Resorción ósea (alteraciones en la masa ósea).
  • Sed mantenida.
  • Sudores abundantes.
  • Temblores, sobre todo de manos.
  • Zonas palmares enrojecidas.

En personas de edad avanzada el padecimiento de hipertiroidismo sólo se relaciona con alteraciones del ritmo cardiaco, lo que se denomina Hipertiroidismo Apático.

En caso de que el hipertiroidismo no se trate correctamente puede desembocar en una crisis tireotóxica cuyas consecuencias pueden ser fatales, ya que cursan con arritmias cardiacas, deshidratación, insuficiencia cardiaca, obnubilación y pérdida de conciencia.


El diagnóstico del hipertiroidismo suele ser sencillo y comprende:

1. Historia clínica.

2. Examen físico:

  • Palpación mecánica de la zona laríngea.
  • Medición del pulso cardiaco.
  • Observación del estado de las mucosas y apariencia ocular.

3. Radiografía de cuello: Especialmente si hay presencia de bocio (tiroides inflamado).

4. Gammagrafía tiroidea.

5. Análisis sanguíneos: Para determinar la cantidad de T3, T4, TSH y anticuerpos tiroideos.

Nivel sanguíneo de T3 y T4 Nivel sanguíneo de TSH
Elevado Bajo

Asimismo, el análisis sanguíneo y de orina mostrará niveles alterados de grasas, proteínas, calcio y fósforo.


El tratamiento adecuado para las personas que padecen hipertiroidismo debe ser totalmente individualizado, pudiendo incluir:

  1. Abordaje farmacológico con metimazol o propiltiouracilo para inhibir la producción hormonal de la tiroides o con beta-bloqueantes para inhibir la acción de las hormonas tiroideas en el organismo,
  2. Tiroidectomía: cirugía para la extirpación de parte de la glándula,
  3. Tratamiento con yodo reactivo y
  4. Pautas de alimentación.

Las recomendaciones dietéticas a considerar por los afectados se describen a continuación:

  • Se deberá seguir una dieta basada en la Mediterránea, que contenga gran variedad de alimentos y que sea equilibrada.
  • Realizar 5 o 6 comidas al día de pequeño volumen, distribuidas cada 2-3 horas.
  • Aumentar el consumo calórico de la dieta para evitar la pérdida de peso.
  • Aumentar el consumo de alimentos proteicos, lácteos, soja y ricos en fibra (verduras, frutas, hortalizas, cereales…) para contrarrestar la degradación muscular y ósea y conseguir un mayor estado de saciedad.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en hierro en caso de anemia.
  • Controlar el consumo de alimentos ricos en yodo: pescado (especialmente los marinos), mariscos y productos del mar, algas, legumbres …
  • Consumir alimentos crudos que impiden la absorción de yodo en el organismo: berza, nabo, remolacha… En todos ellos, su efecto se inactiva con el cocinado.
  • Consumir verduras del género Crucífera: brócoli, col, lombarda, coles de Bruselas, repollo, rábano, mostaza…
  • Abandonar el alcohol y el hábito tabáquico, así como el consumo de bebidas estimulantes con cafeína (café, té…)
  • No consumir multivitamínicos ni medicamentos sin prescripción médica.
  • Realizar ejercicio físico aeróbico moderado de 30-45 minutos al menos 3 veces en semana: caminar a paso ligero, montar en bicicleta…
  • Realizar las pautas adecuadas para el mantenimiento de un peso saludable y, en caso de necesitarlo, contactar con un nutricionista titulado que pueda diseñar un plan dietético totalmente personalizado.



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