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Alimentación según estado de salud

En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.

Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.

Y, para más ayuda, aquí encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.

 


Intolerancia a la lactosa

Qué es y a Qué se debe
Quién lo sufre
Síntomas y signos
Diagnóstico
Tratamiento Nutricional


La lactosa, coloquialmente denominada “azúcar de la leche”, es un disacárido natural, constituido por los monosacáridos glucosa y galactosa, presente en todas las leches de los mamíferos (vaca, cabra, oveja y en la humana). También es utilizada como ingrediente en muchos alimentos procesados.

Para digerir la lactosa es necesaria la presencia de una enzima llamada lactasa.
Cuando existe una síntesis insuficiente de esta enzima por parte de las células que revisten la pared intestinal, no se rompe la molécula de lactosa en glucosa y galactosa, únicas formas absorbibles y aprovechables por parte de nuestro metabolismo.

Por tanto, la intolerancia a la lactosa, consiste en un déficit de lactasa en el intestino delgado que imposibilita la digestión adecuada de la lactosa ingerida. De este modo, los monosacáridos que la integran, no pueden ser absorbidos en el intestino delgado y la lactosa pasa al intestino grueso, donde es fermentada por las bacterias de la flora intestinal.


  • Intolerancia genética o primaria
    Puede presentarse desde el nacimiento o, puede existir una pérdida progresiva de la producción de la lactosa.
    Con el paso del tiempo, es decir, con el paso de los años, la digestión de productos que contienen lactosa es más difícil.
    Es progresiva y permanente.

 

  • Intolerancia secundaria
    Es más común, puede darse en la infancia, adolescencia o edad adulta.
    Existe un daño intestinal temporal que dificulta la producción de lactasa.
    Causas: gastroenteritis aguda, intolerancia al gluten, algunos antibióticos, etc.
    Es, salvo excepciones, transitoria y recuperable.

Los síntomas aparecen cuando la lactosa alcanza el intestino grueso (entre 30 minutos y 2 horas tras la ingesta) y son consecuencia de la fermentación por parte de las bacterias de la flora intestinal, que producen gases.

La principal sintomatología que se aprecia es la siguiente:

  • Flatulencias
  • Hinchazón
  • Cólico intestinal
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Heces flotantes y ácidas
  • Defecación explosiva
  • Enrojecimiento perianal

Suelen desaparecer entre las 3 y las 6 horas después de la ingesta.


1. Test de tolerancia a la lactosa, se suministran 100g de lactosa al paciente y se mide el aumento de glucosa en sangre tras 30, 60 y 120 minutos.

2. Test de hidrógeno en el alimento, tras la ingestión de una solución con lactosa, se analiza la cantidad de hidrógeno en el aire espirado a intervalos de tiempo.

3. Biopsia de intestino delgado, comprueba la síntesis de lactasa.


La solución dietética es prescindir por completo, en la pauta de alimentación, de leche, sus derivados y de productos procesados que la contengan (algunos fiambres, embutidos, purés, sopas elaboradas, pastelería, galletas, mantequilla, chocolate con leche, etc.).

Cuando la deficiencia de lactasa es parcial, se pueden tomar pequeñas cantidades de leche sin que se produzcan trastornos.

Como opción, se puede tomar leche baja en lactosa o sin lactosa, o bien  consumir yogur o queso (según tolerancia individual e información del etiquetado).

En el mercado existen también sustitutivos: bebida de soja y sus derivados (tofu y postres lácteos).

En todo caso, se recomienda asegurar que se lleva a cabo una alimentación variada y equilibrada, para que no se produzca déficit de calcio. Para ello, se debe incluir:

• Dos raciones de lácteos o sustitutos de los lácteos: + info 

  • leche sin lactosa
  • bebida de soja (aunque no es un lácteo suele incorporar cantidades importantes de calcio)
  • yogur o queso (según tolerancia) 
  • Quesos, como el manchego curado y el roquefort, que constituyen una buena fuente de calcio tienen un contenido mínimo en lactosa.

• Otros alimentos ricos en calcio: + info 

  • pescados que se puedan comer con espina (sardinas en lata, anchoas...)
  • legumbres
  • frutos secos
  • soja y derivados.

No obstante, hay que tener en cuenta que el calcio solamente es utilizado y absorbido por nuestro organismo, cuando existe suficiente cantidad de vitamina D en el organismo, que se encuentra en huevos y pescado y la sintetizamos con luz solar.

 

En NUESTRA GASTROTECA encontrarás un ejemplo de menú adecuado y pensado para personas con intolerancia a la lactosa.




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