Alimentación según estado de salud

En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.

Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.

Y, para más ayuda, aquí encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.

 


Estreñimiento

Qué es y a Qué se debe
Quién lo sufre
Síntomas y signos
Diagnóstico
Tratamiento Nutricional


El estreñimiento es un desorden de la actividad motora del intestino, con tránsito disminuido de heces. Como consecuencia, éstas se endurecen y se dificulta su evacuación. La frecuencia normal de defecación oscila entre 3 veces al día y 3 veces por semana, dependiendo, en gran medida, de las características individuales.

El estreñimiento lo pueden causar varios factores:

  • Dieta inadecuada: consumo excesivo de alimentos refinados, bajos en fibra; así como, bajo consumo de verduras, hortalizas, frutas, legumbres y cereales integrales, es decir, alimentos ricos en fibra e ingestión reducida de agua.
  • Sedentarismo.
  • Cambio de hábitos y horarios.
  • Represión del reflejo natural de defecación.
  • Empleo de ciertos fármacos: suplementos de hierro, antidepresivos, antihistamínicos, antipsicóticos, relajantes musculares, etc.
  • Empleo reiterativo de laxantes que contribuye a una mayor pereza intestinal.
  • Enfermedades tales como: síndrome del intestino irritable, parkinson, esclerosis múltiple, cáncer, hemorroides, diverticulitis, hipotiroidismo, etc.

En el mundo occidental hay aproximadamente un 10-12% de la población que sufre estreñimiento, siendo aún mayor, entre un 20-30%, esta prevalencia en personas de edad avanzada. Además, hay ciertas etapas fisiológicas en la vida en que puede estar más presente, algunos ejemplos son la lactancia o el embarazo.


La sintomatología habitual del estreñimiento es:

  • Dificultad y dolor al defecar
  • Dolor asociado a los movimientos intestinales
  • Sensación de evacuación incompleta
  • Vientre hinchado y sensación de plenitud
  • Dolor en la parte baja de la espalda, fatiga, dolores de cabeza, etc.


Estos síntomas pueden estar indicando, además de estreñimiento, algún otro tipo de patología. En caso de perduración y cronificación, se debe consultar a un especialista.


El tipo y cantidad de pruebas diagnósticas, dependerá de la duración y gravedad del estreñimiento. Lo primero será realizar una historia médica y dietética para ayudar a determinar la causa del problema y, un examen físico, mediante tacto rectal.

Dependiendo de la gravedad del problema, podrán hacerse otras pruebas: colonoscopia, sigmoidoscopia, radiografía abdominal, enema de bario, estudios del tránsito intestinal, etc.


  • Aumentar la ingesta de fibra diaria mediante la ingesta de frutas (preferentemente con piel), verduras y hortalizas, legumbres, cereales integrales y alimentos enriquecidos con fibra (yogures, leche, etc.). + info 
  • Incrementar la ingesta diaria de agua. + info 
  • Ayudarse, con los estímulos térmicos, mediante la ingesta de líquidos fríos, en ayunas o antes de las comidas.
  • Si los cambios dietéticos son insuficientes, algún tipo de complemento dietético como el salvado de trigo, grano de lino, mucílagos o hemicelulosas, pueden ayudarnos. En cualquier caso, acompañados de una cantidad suficiente de agua y de las recomendaciones de un especialista, ya que tomados sin control pueden provocar un déficit nutricional.


Otras recomendaciones:

  • Realizar ejercicio físico de forma regular según posibilidades individuales, controlando que el estado de hidratación sea el óptimo para no agravar el problema. Especialmente, caminar y reforzar la musculatura abdominal pueden favorecer la defecación. Algunos ejemplos .
  • Establecer un tiempo y unos horarios diarios para estar tranquilo y relajado y, favorecer así la defecación.



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