Igual que las cocinas industriales y los restaurantes, cuentan con electrodomésticos adaptados al volumen de comensales a los que tienen que dar servicio, como marmitas de gran capacidad o cámaras de refrigeración enormes, es fundamental disponer de electrodomésticos y otros utensilios que te ayuden a elaborar y conservar la comida que vas a cocinar para ti solo.
Por ello, el microondas, la plancha eléctrica y el congelador son electrodomésticos básicos para ti.
El horno microondas permite descongelar, calentar y elaborar platos exquisitos a partir de pequeñas cantidades de alimento. Es un sistema de cocinado muy rápido y eficiente, por lo que conservará todo el sabor de los alimentos y mantendrá casi intactos la mayoría de sus nutrientes, los que suelen perderse en cantidades superiores con otros métodos de cocinado (fundamentalmente, vitaminas y minerales). Asimismo, permite un ahorro energético, ya que consume mucha menos energía que la placa vitrocerámica, la cocina de gas o el horno.
Simplemente hay que tener en cuenta algunas cosas:
La plancha eléctrica o una buena sartén antiadherente te ayudarán a elaborar preparaciones con poca grasa y mucho sabor. Así, pueden cocinarse en tiempo récord carnes, pescados y mariscos a la plancha e, incluso, parrilladas de verduras.
Es importante seleccionar con precaución los utensilios destinados a colocar y sacar los alimentos de la plancha o la sartén, ya que algunas están hechas de materiales antiadherentes que pueden dañarse con el metal. Debemos sustituir, pues, los utensilios de metal por madera o teflón.
En cuanto a la conservación de los alimentos, es fundamental disponer de un congelador, presente hoy en día en cualquier frigorífico, ya que aunque los supermercados disponen cada vez más frecuentemente de alimentos en raciones pequeñas, a veces resulta un poco complicado calcular cuánto comprar y cocinar para uno solo. Por ello, bien en crudo (comprando alimentos congelados o congelándolos nosotros) bien cocinados, es probable que tengamos que conservar la comida durante una temporada más o menos larga. En general, la mejor manera de hacerlo es empleando el congelador.
Para sacarle el máximo partido a este método de conservación, y conservar las características organolépticas de nuestros alimentos, es conveniente que sepamos cómo deben congelarse los productos. Pues, para ello, vamos a darte unos consejos:
sobre congelación y descongelación