Esta comida debe aportar aproximadamente el 10% de la ingesta de energía total diaria. Con ella, conseguiremos pasar las horas previas a la comida con menos hambre y nos ayudará a rendir más en nuestras tareas hasta que llegue la hora de comer.
De hecho, se recomienda no pasar nunca más de 3 ó 4 horas sin comer nada (exceptuando las horas de sueño) para garantizar un óptimo funcionamiento del organismo.