PLANIFICA, APUNTA, ELIGE Y COMPRA…

Hacer la compra no es una tarea fácil, pero siguiendo unas cuantas indicaciones que a continuación te daremos, podrás conseguir ahorrar tiempo y dinero, mientras cuidas la alimentación de toda la familia. Para ello, será indispensable elaborar una lista de la compra. Ya que, de lo contrario, es fácil que nos olvidemos algo o que, gracias a la avalancha de publicidad, acabemos comprando algo que realmente no necesitamos.

Hay tres puntos básicos que deberemos seguir a la hora de llenar nuestra cesta:

  • Una buena planificación
  • Ir apuntando todo aquello que se nos ocurra
  • Indicaciones a tener en cuenta en el supermercado

Veámoslos uno a uno:

1) Una buena planificación
Un truco que nunca falla es la planificación de la compra semanal. Sería aconsejable, incluso, que esta lista de la compra estuviera basada en un menú o una programación de las comidas de la semana, intentando que fuera siempre lo más equilibrado, saludable y sabroso posible. Recordar que no debemos confundir nunca alimentación saludable con alimentación aburrida .

Lo ideal, es planificar estos menús en función de los días que vamos a comer y cenar en casa y sabiendo cuantos comensales habrá. Además, una muy buena opción es preparar estos menús con la colaboración de todos los miembros de la familia, haciéndoles partícipes de lo que se come en casa e involucrar hasta a los más pequeños, consiguiendo educarles en el plano nutricional y culinario. Este punto además, puede ser interesante para que los pequeños de la casa, al sentirse involucrados, sientan curiosidad por ayudarnos tanto en la compra como en la cocina, y por probar nuevos alimentos que ellos mismos hayan podido escoger o incluso, preparar con la ayuda de los mayores.

Incluso, si estamos solos en casa o tenemos que llevarnos la comida al trabajo .

2) Ir apuntando todo aquello que se nos ocurra
Uno de los mejores trucos que podemos utilizar es el de tener un bloc o una pequeña pizarra colgada de la puerta de la nevera, y que nada más terminarse un producto, o cuando veamos que está a punto de acabarse, lo apuntemos para la próxima vez que vayamos al supermercado. Incluso, en ese bloc o pizarra, podemos apuntar los ingredientes que nos falten cuando queremos hacer una nueva receta, algún plato especial, etc. De esta manera, a no ser que nos dejemos la lista en casa, será imposible dejarnos nada de lo que necesitamos.

Finalmente, existe otra opción a la hora de planificar la lista de la compra, que aunque pueda parecer un poco más complicada, sólo lo es la primera vez. Posteriormente puede facilitarte mucho las compras, además de ahorrar mucho tiempo. Se trata de planificar la compra en base al sitio donde vamos a comprar. Es decir, si solemos ir a una misma tienda o a un mismo supermercado, la idea es hacer la lista según el orden de secciones o estanterías que vamos encontrando en el establecimiento en cuestión. De este modo, a medida que vayamos avanzando por el súper vamos encontrando todo aquello que necesitamos. Así, a la larga, aún será más difícil que nos olvidemos nuestros productos preferidos.

3) En el supermercado:
Actualmente podemos encontrar en el mercado, un mismo alimento en diferentes presentaciones: es lo que llamamos “gamas” de alimentos. A continuación, veremos alguna característica de cada una de estas gamas, para que cuando vayamos a comprar sepamos lo que nos encontramos:
    • Primera gama. Comprende las verduras y frutas frescas, que podemos encontrar en el mercado, así como otros productos conservados mediante métodos tradicionales, como la fermentación, salazón o la deshidratación (conservas de tomate, hortalizas desecadas, encurtidos, etc.). Para reconocer la frescura de los alimentos, sigue la flecha .
    • Segunda gama.
Es el caso de algunas verduras u hortalizas a las que se les aplica algún tipo de tratamiento para alargar su vida útil, como los espárragos enlatados, las alcachofas o las setas envasadas.
    • Tercera gama. Se refiere a las hortalizas congeladas que necesitan algún tipo de preparación o método de cocción para ser consumidas.
    • Cuarta gama. Los productos ya están limpios, pelados y cortados y a punto para cocinar o consumir. Suelen estar contenidos en bolsas o bandejas como en el caso de la lechuga, sola o mezclada con otras verduras, canónigos, champiñones, etc.
    • Quinta gama. Comprende los productos cocinados y listos para consumir tras un calentamiento previo. Se incluyen salsas y sofritos aptos para calentar, normalmente en el microondas, y servir.

En cualquier caso, es importante ver la información que nos aporta el etiquetado .

Dicho esto, y ya en el supermercado, con nuestra lista de la compra hecha, debemos tener en cuenta también un último factor: el ORDEN DE COMPRA de los distintos productos.
Lo primero es procurar que el tiempo que transcurra entre el momento de la compra y el momento en que llegamos a casa y los colocamos en la nevera, congelador, etc. Debe ser el mínimo posible para evitar que se estropeen. Una vez dicho esto, veamos el orden ideal de compra de alimentos:

    1º. Alimentos que no necesitan frío: conservas, pasta, arroz, azúcar, sal, aceite, vinagre, cereales, galletas, leche, bebidas, etc.
    2º. Alimentos que a pesar de no necesitar frío, son perecederos: frutas, verduras y hortalizas.
    3º. Alimentos que necesitan frío: carnes, pescados, yogures, pasta fresca.
    4º. Alimentos congelados.

Recomendaciones para evitar la contaminación de los alimentos durante la compra y/o el camino a casa.

Por otro lado, puede pasar que cuando vamos a comprar, acabemos comprando cosas que no necesitemos, que no tengamos apuntado en la lista, pero que nos llaman la atención y tenemos el impulso de comprar. Esto suele suceder porque vamos a comprar con hambre. En este caso, la solución es sencilla, se trata de ir a comprar siempre con el estómago lleno: después de desayunar, después de almorzar, etc. La cuestión es no ir a comprar nunca con hambre para no caer en tentaciones tipo chocolates, galletas, bollería, snacks, etc. que no deberían formar parte de  una dieta saludable, al menos, de forma frecuente.
Esto nos puede suceder también si vamos a comprar con los niños, ya que son muy susceptibles a la publicidad y marketing de este tipo de productos y que suelen ir acompañados de algún pequeño regalo (tipo cromos, pegatinas, muñequitos, etc.) o de un envoltorio muy colorido y que llama poderosamente su atención. Se consigue que casi de manera instintiva nos pidan que se lo compremos. En esos momentos, debemos aprovechar para intentar educarles, haciéndoles entender que no se puede comprar todo lo que uno quiere y que hay alimentos mucho más saludables y sabrosos, aunque no traigan consigo un regalito.

Resumiendo, estaremos promoviendo unos hábitos alimentarios saludables para toda la familia.




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