UNOS MOTIVOS PARA TOMAR… LECHES FERMENTADAS

Engloba los derivados lácteos que han sido modificados por fermentación bacteriana; las principales cepas que se utilizan son del género Lactobacillus. Las personas que padecen intolerancia a la lactosa suelen admitir estos productos ya que contienen muy bajas cantidades de la misma.

- Yogur, para su elaboración se puede utilizar cualquier tipo de leche aunque la más común es la de vaca. La fermentación de la lactosa es quizás el punto representativo de este alimento; gracias a ella, la lactosa se convierte en ácido láctico que le confiere al yogur la acidez característica. Se suele consumir como postre y en algunas regiones, especialmente en Grecia y la zona de los Balcanes, se aprovecha para añadirlo en salsas y platos salados. Es muy recomendable tomarlo cuando se sufre algún trastorno digestivo, como   diarrea o estreñimiento, o si se toman antibióticos porque sus bacterias mejoran la flora intestinal.

- Cuajada, es un postre lácteo elaborado a partir de leche cuajada. De textura gelatinosa, se suele acompañar de miel o frutos secos.

- Kéfir, en este derivado se produce una fermentación láctica y alcohólica. Tiene un sabor más ácido y posee las mismas propiedades beneficiosas que el yogur. Su comercialización empieza a notarse y cada vez se encuentra más fácilmente en la zona de lácteos.

- Queso, es un alimento sólido elaborado a partir de leche cuajada de vaca, cabra, oveja, etc. La composición variará según el grado de maduración o el origen de la leche. A continuación os destacamos los más representativos:

  • Queso fresco, tiene una curación muy corta (apenas unos días o semanas); es el queso con mayor cantidad de agua y menor proporción grasa. El queso de Burgos, el requesón o la mozzarella son algunos ejemplos; suelen emplearse para añadir a ensaladas, como ingrediente para pizzas o como postres.
  • Queso curado, su curación se alarga hasta varios meses, o incluso, años. Este proceso hace que sea un alimento de textura más dura y seca así como, de sabor más intenso. Por estas características, es el que más grasa contiene y se recomienda un consumo moderado. Como ejemplos podemos destacar el Manchego o el Parmesano.
  • Queso cremoso, se le adiciona nata por lo que aumenta su cremosidad. Tiene una concentración elevada de grasas, al igual que el curado, característica que los convierte en muy energéticos. Forman parte de postres o se toman untados en pan; la Torta del Casar, el Camember o el Mascarpone se incluyen en este grupo.
  • Queso azul, se caracteriza por la presencia de mohos que le confieren su tonalidad azulada o verdosa. Estos quesos se almacenan en lugares húmedos (tradicionalmente en cuevas) en los que el moho crece con facilidad. En España el más conocido es el de Cabrales y fuera de nuestras fronteras el Roquefort francés. Son quesos muy grasos y ricos en calcio.



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