ESTRATEGIAS PARA AYUDARLES A PERDER PESO

En España, al igual que en el resto de países industrializados, la obesidad y el sobrepeso infantil aumentan año tras año. Ello conlleva y conllevará problemas de salud pública, en unos años, cuando todos estos niños y niñas sean adultos. Se trata de un problema complejo en el que intervienen sobre todo, factores genéticos, ambientales, psicológicos, e incluso, socioeconómicos.

De esta manera, podemos entender por qué cuando una persona tiene que cumplir una dieta de adelgazamiento, le asaltan todas las dudas y miedos. Y aún con más razón, podemos comprender que cuando son nuestros hijos los que necesitan un control de la alimentación, los miedos son mayores.

Por todo esto, a continuación, veremos una serie de recomendaciones y estrategias para que si nuestro hijo necesita perder peso le sea más fácil y logremos que los cambios introducidos se mantengan en el tiempo.

Trucos para engañar su hambre… a lo largo del día:

  • No saltarse ninguna comida.

Debe fraccionar la ingesta de alimentos como mínimo en 5 comidas (desayuno, media mañana, comida, merienda y cena) y si es necesario, una más antes de acostarse. Hay que tener en cuenta que no se han de dejar pasar más de 4 horas sin comer nada, de esta manera nuestro hijo obtendrá la energía justa y necesaria para cada momento, sin la sensación de pasar hambre. Si quieres una estrategia de cómo hacerlo, haz clic aquí

  • Comer despacio.

Las prisas del día a día hacen que, en demasiadas ocasiones, prestemos poca atención a lo que comemos repercutiendo negativamente en la actitud de nuestros hijos ante la comida. Con frecuencia, recurrimos a estrategias para conseguir que coman que difieren bastante de las recomendaciones saludables (dejarles ver la televisión mientras comen, dejar que jueguen con videojuegos, etc.), y la verdad es que el objetivo inmediato se cumple, ya que suelen comer sin rechistar. El problema reside en el hecho que estamos favoreciendo una actitud poco saludable hacia la comida, ya que no se le da la importancia que realmente tiene. En cualquier caso, debemos tener presente la importancia de comer despacio y masticar bien para evitar digestiones pesadas u otros problemas derivados de comer rápido y en gran cantidad, pero sobre todo, cuando de lo que se trata es de perder peso, esa recomendación cobra aun más importancia, ya que si comemos muy rápido es fácil que acabemos comiendo mucho más de lo que nuestro cuerpo necesita en realidad. Esto se explica porque si comemos rápido, el centro de saciedad en el cerebro no recibe bien las señales de plenitud y debemos ingerir más cantidad para llegar a notar la sensación de saciedad.

  • Consumir alimentos ricos en fibra.

Los niños que tienen un gran apetito, suelen perder la motivación porque pasan hambre entre tomas, o incluso porque no se quedan suficientemente saciados durante las comidas principales. Para evitar esta situación, es muy importante incluir alimentos ricos en fibra en su alimentación diaria. En el desayuno, escogeremos los cereales integrales y una pieza de fruta (preferentemente con piel) o un zumo natural con su pulpa. Para llevarse al colegio, lo ideal es un bocadillo de pan integral o de semillas, con lechuga o tomate cortado a láminas muy finas, además de queso bajo en calorías o pavo. En la comida, el primer plato deberá contener una gran ración de verduras (por ejemplo: arroz con verduras, ensalada de pasta, etc.) y el segundo, irá acompañado de una guarnición de ensalada, verduras a la plancha o asadas. En la merienda, combinaremos un bocadillo como el de la mañana, un yogur con 1 pieza de fruta, una barrita de cereales integrales con un zumo de frutas natural o unas tostaditas integrales con un poco de mermelada sin azúcar. Y por último, para cenar, la elección deberá ser similar a la de la hora de comer pero en cantidades más pequeñas, combinando el postre según las raciones de lácteos y de frutas que haya tomado a lo largo de todo el día. Si quieres conocer la importancia de la fibra para tu cuerpo, haz clic aquí

  • Tomar siempre postres.

Una buena manera de comer de todos los grupos de alimentos que necesitamos es hacer una dieta variada y para ello, no debemos excedernos en las cantidades de ninguno de ellos. Si nuestro hijo a la hora de comer se toma un gran plato de macarrones de primero y 2 ó 3 trozos de lomo rebozado de segundo, cuando se le ofrezca una fruta de postre es probable que la rechace. Es por ello, que nuestra recomendación es que las cantidades de los platos principales sean moderadas y adecuadas a su edad, promocionando que se realicen al menos, dos platos en lugar de hacer un único plato. Con ello, conseguiremos que la dieta sea variada, equilibrada y favoreceremos el consumo de frutas y lácteos como postre.

  • Beber agua durante la comida y entre horas.

Beber suficiente agua a lo largo del día, es una de las primeras recomendaciones que se dan cuando se habla tanto de dietas equilibradas como de dietas para perder peso. Uno de los consejos a tener en cuenta con nuestro hijo, haga o no haga dieta, es que el agua debe ser la bebida principal tanto para las comidas como para entre horas, huyendo así de los refrescos, zumos de frutas envasados, batidos, etc. Una buena estrategia para no tener mucho apetito entre horas, es engañar el estómago llenándolo de agua, de manera que si antes de las comidas nos tomamos 1 o 2 grandes vasos de agua conseguiremos no empezar a comer con voracidad. A la vez, esto puede hacerse durante la comida, entre plato y plato, o incluso después. Si nos fijamos, el objetivo de aportar diariamente una cantidad importante de agua para que nuestro cuerpo funcione correctamente lo conseguiremos de una forma más sencilla. Si quieres conocer el papel del agua en nuestro organismo, haz clic aquí

  • Chicles o caramelos sin azúcar.

Puede suceder que nuestro hijo sienta la sensación de apetito aunque haya transcurrido relativamente poco tiempo desde la última toma, esto es más subjetivo que objetivo, es decir, no se trata de apetito real sino de una percepción personal. Para solucionarlo, en estos casos, podemos seguir la anterior recomendación y darle un gran vaso de agua para que se le llene el estómago, o bien, podemos tener a mano chicles o caramelos sin azúcar con un sabor fuerte, como menta o eucalipto, que le calmarán esa sensación de hambre durante un buen rato. De esta manera, conseguiremos que no consuma más calorías de las que necesita mientras cuida sus dientes.

  • Escoger alimentos poco calóricos para comer entre horas.

Si después de todas estas recomendaciones, tu hijo en ocasiones se sigue quejando de que tiene hambre, intenta escoger alimentos poco calóricos para calmar su apetito. Algunos ejemplos que pueden servirte son frutas (de cualquier tipo) cortadas a dados o en trozo pequeños para que se entretenga comiéndolas y se llene más, verduras frescas como la zanahoria o los rábanos que pueden comerse sin ningún tipo de preparación, o incluso, verduras en conserva como son los pepinillos en vinagre, las alcachofas, etc. Aunque estos últimos con moderación ya que contienen una cantidad significativa de sal. Puedes probar también con darle algún refresco light como limonada o gaseosa, que al tener gas y estar fría aún pueden saciarle más; o bien, probar con uno de los diferentes snacks bajos en calorías que existen en el mercado, como las tortitas de maíz o de arroz, las barritas de cereales o unos palitos integrales, pero ten en cuenta que en estos últimos casos, la cantidad debe ser limitada, ya que aunque sean integrales o bajos en grasa, un consumo elevado puede ser tan contraproducente, como cualquier otro tipo de exceso.




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