• Bebidas no alcohólicas
Las bebidas refrescantes, ingeridas ocasionalmente, pueden considerarse inocuas, aunque su uso excesivo puede conducir a la ingestión excesiva de aditivos y de energía superflua, aumentando el riesgo de padecer obesidad.
• Bebidas alcohólicas
Se recomienda un consumo moderado (2 vasos de vino al día o 2 botellines de cerveza) y opcional; además de hacerlo, en todo caso, durante las comidas, evitando tomar alcohol en ayunas. Todo ello, siempre teniendo en cuenta que no haya una contraindicación médica.
• Bebidas estimulantes
Es mejor ingerir estas bebidas en cantidades moderadas, ya que a lo largo de estos últimos años, diversos autores vienen dedicando su atención a la cafeína, tanto por su capacidad de causar adicción, como por su posible papel tóxico en el caso de ingestasclaramente elevadas.
Para favorecer la información acerca de las bebidas, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) ha editado “La pirámide de la hidratación saludable” en la que se han clasificado los diferentes tipos de bebidas en los niveles de la pirámide en orden decreciente, según la frecuencia de consumo recomendable. De esta manera, las bebidas ubicadas en la base serán las de consumo habitual frecuente y las situadas hacia el vértice, de consumo esporádico.
Se ha configurado a modo de guía similar a la planteada para la alimentación saludable y la actividad física. Con ella, se busca un equilibrio entre todas las fuentes de líquidos que potencialmente pueden formar parte de la alimentación habitual.
Os describimos, a continuación la pirámide según los niveles: