QUÉ INFORMACIÓN NOS APORTA

Veamos, en términos generales, qué información debe aportar el etiquetado de un producto alimenticio:

  • Denominación comercial del producto.
  • Tratamiento al que ha sido sometido.
  • Cantidad neta expresada en volumen para los alimentos líquidos y en peso, para los alimentos sólidos.
  • Peso neto escurrido en el caso de que los productos sólidos estén recubiertos por algún líquido.
  • Lista de ingredientes. Se ordenan en sentido decreciente a su gramaje en el producto. En el caso de los aditivos, hay que especificar su categoría funcional. Por ejemplo “conservante” o “colorante”.
  • Grado alcohólico en el caso que se trate de bebidas alcohólicas de graduación superior a 1,2%.
  • La fecha de envasado, caducidad o consumo preferente. Según nos indica el CAE (Código Alimentario Español) “fecha a partir de la cual, el producto alimenticio no es apto para el consumo humano”.
  • Indicación del lote de fabricación.
  • Identificación de la empresa (nombre, razón social, etc.).
  • Las condiciones especiales de de conservación.
  • Modo de empleo (siempre que sea necesario).
  • Etiquetado nutricional. Nos aporta datos sobre sus características nutritivas. En España, el etiquetado nutricional no es obligatorio, aunque si recomendable, salvo que se haga alguna alegación nutricional. Es decir, en el caso de que aparezca algún mensaje relativo a alguna propiedad atribuible al producto, deberá aportar información científica que verifique esa publicidad. Según el Reglamento Europeo, del año 2008, los alimentos envasados deben llevar su pertinente información nutricional en la parte frontal del envase. Además, este reglamento exige que sea claro y accesible al consumir, con letra legible de al menos 3mm. Por otro lado, hay otros productos como toda la gama light o los dietéticos, que sí están obligados a llevar el etiquetado nutricional en cualquiera de los casos.


Existen dos tipos de etiquetado nutricional, uno más básico y otro más completo:

1. En el que sólo aparecen especificaciones referentes a energía y macronutrientes:

   · Kilocalorías
   · Proteínas
   · Hidratos de carbono
   · Grasas

2. En el que además de lo anterior, hay más especificaciones:

   · Kilocalorías
   · Proteínas
   · Hidratos de carbono
        • De los cuales azúcares
        • De los cuales almidón
        • Fibra dietética
   · Grasas
        • De las cuales saturadas
        • Colesterol
        • De las cuales insaturadas (mono y poliinsaturadas)
   · Vitaminas
   · Minerales

El cálculo suele basarse en 100 g de producto o en una ración, considerando la parte comestible; y en ese caso, debe indicar los gramos que corresponden a la ración citada (en el envase también debe aparecer el número de raciones que contiene).

El envase tiene que facilitar información acerca del porcentaje de la cantidad diaria recomendada (% CDR), que hace referencia a la cantidad mínima de un micronutriente que debe consumir un individuo para estar sano.

En lo que se refiere a complementos alimenticios, se acaba de aprobar un Real Decreto, a día 28/09/2009 donde se transpone de forma literal la Directiva 2002/46/CE, relativa a este tipo de productos, respetando todos los contenidos referidos en la citada Directiva. Se trata sólo de un texto plenamente ajustado a la normativa europea. El objetivo sigue siendo regular los productos alimenticios consistentes en fuentes concentradas de nutrientes y que se presentan con la finalidad de complementar la dieta normal, ya que aunque en circunstancias normales, una dieta adecuada y equilibrada proporciona todos los nutrientes necesarios para el normal funcionamiento y mantenimiento de un organismo sano, esta situación ideal no siempre se da en la práctica. De conformidad con la legislación comunitaria actualmente vigente, este real decreto sólo establece las normas específicas para las vitaminas y los minerales utilizadas como ingredientes en los complementos alimenticios. También establece los requisitos de etiquetado específicos que deben cumplir este tipo de productos alimenticios, prohibiendo atribuir a estos productos la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad humana. También establece la obligación de indicar que los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta equilibrada.

Los alimentos transgénicos o ingredientes transgénicos, deben indicarse en el etiquetado, de manera obligatoria, para que el consumidor tenga la libertad de saber que tipo de cultivo o de ingrediente se ha utilizado en el producto que va a consumir. Debe aparecer en la lista después del alimento en cuestión, o con un asterisco (“alimento modificado genéticamente” o “producto que contiene organismos modificados genéticamente”).

Por último, destacar que los alimentos ecológicos o biológicos tienen un sello que los identifica como tal, facilitando, así, su elección por parte del consumidor. La condición que debe cumplir es que al menos un 95% sea de producción ecológica.




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