NO COMEN NI VERDURA, NI FRUTA, NI PESCADO: CÓMO HABITUARLOS

Es frecuente que los padres se preocupen si sus hijos no adquieren buenos hábitos alimentarios, si no se interesan por probar alimentos nuevos, etc. Generalmente, este problema tiene como base el desconocimiento.

Preguntando a niños y adolescentes si les gustan estos alimentos, una gran mayoría nos contestarán que no y que si lo comen es por obligación. Cuando les pedimos las razones, muchos de ellos nos responden que es porque la verdura está sosa, la fruta se tiene que pelar o que el pescado tiene espinas, entre otras razones. Así que como vemos, se trata de falta de conocimiento porque ni la verdura tiene porque estar sosa, no todas las frutas se tienen que pelar e incluso, es posible comer pescado sin espinas, así que no hay excusa posible para no comer estos alimentos.

A continuación, veremos una serie de recomendaciones, ideas y sugerencias para que nuestros hijos coman todos estos alimentos y que incluso, disfruten con ello:

Para que se coman la verdura (2 raciones diarias como mínimo)

  • Variar nuestras recetas más clásicas. No debemos limitarnos a la típica verdura hervida con patatas, espinacas o acelgas hervidas o ensalada de lechuga y tomate sin más. Por suerte, existe una gran variedad en cuanto a verduras y hortalizas y no es lo mismo comerse unas espinacas salteadas con pasas, cebolla y piñones, unos guisantes con jamón serrano o una ensalada verde con frutos secos picados y queso de cabra cortado a dados. Si quieres descubrir como deleitarles con unas recetas de verduras creativas y deliciosas, haz clic aquí
  • Añadir verduras cortadas o en puré a cualquiera de las comidas. Podemos hervir la pasta y saltearla posteriormente con verduras cortadas en tiras o con champiñones, el arroz puede combinarse con guisantes, zanahoria, calabaza, etc. cortado a dados pequeños. La carne y el pescado pueden llevar una guarnición de verduras al horno o a la parrilla y los huevos pueden ser en forma de revuelto o tortilla de verduras (espárragos verdes, alcachofa, ajitos tiernos, champiñones, espinacas, escarola, etc.).
  • Utilizar verduras congeladas o en conserva. Si algún día, por cualquier razón, no disponemos de verduras frescas, es preferible utilizarlas congeladas o en conserva, a prescindir de ellas.
  • Probar con recetas innovadoras.

- Flanes o pasteles de verduras. Podemos combinar cualquier tipo de verdura con huevos, carne, pescado, arroz, queso, etc.
Algunos ejemplos: flan de puerros y palitos de cangrejo, flan de calabaza, flan de gambas y espárragos, etc.
- Lasañas o canelones vegetales. Cualquier verdura nos puede ser útil, laminándola o cortándola a trozos pequeños y posteriormente, salteándola o mezclándola con carne picada, pescado, queso, otras verduras, etc.
- Pizzas caseras con verduras. La base puede comprarse hecha o bien hacerla nosotros mismos con la ayuda de nuestros hijos que siempre les resultará entretenido. A continuación podemos aprovechar para ponerle cualquier verdura que tengamos en casa (cebolla, espárragos, calabacín, berenjena, zanahoria, pimiento, champiñones, espinacas, etc.)
Algunos ejemplos: Pizza 4 estaciones con alcachofa, champiñones, jamón cocido y anchoas, pizza de espinacas, maíz y queso de cabra, pizza marinera con anchoas, gambas, cebolla y pimiento, etc.
- Brochetas de verduras. Una buena manera de combinar tanto la carne como el pescado con verduras es en forma de brochetas hechas a la plancha o a la parrilla. Se trata de una buena manera de limitar especialmente el consumo de carne y aumentar el de pescado y verduras. Las verduras más utilizadas son champiñones, tomates cherry, cebolletas, pimiento, calabacín, etc.

Para que se coman la fruta (3 raciones diarias como mínimo)

  • Incluir frutas en el desayuno habitual. Ya sea en forma de zumo natural, pelada y en trocitos dentro de un yogur natural o, simplemente, la pieza de fruta tal cual (mejor si se la come con piel. De esta manera, desde bien temprano ya estaremos empezando a cumplir con las 3 raciones diarias recomendadas.
  • Tener la fruta siempre a mano, que se vea. Podemos tener un frutero donde se aprecie la variedad de colores y de formas que nos llame la atención. De esta manera, conseguiremos que cuando nuestro hijo entre en la cocina ya sea porque tiene hambre o porque tiene que llevarse algo para la merienda, las vea y al menos, baraje la opción de la fruta, antes que cualquier otra cosa.
  • Añadir frutas cortadas o troceadas en platos que tradicionalmente no la llevan. Por ejemplo en ensaladas, en purés (un puré de manzana puede dar un toque dulce muy sabroso a la carne o el pescado), un bizcocho casero con manzana o pera, melón o piña natural con jamón, etc. O incluso, hacer pequeñas variaciones al típico postre a base de fruta: unas brochetas de frutas, frutas braseadas con crema de lima o limón, piña o naranja caramelizada, daditos de fresas con helado, yogur con frutas troceadas, macedonia, manzanas al horno, etc.
  • Intentar que participen en la compra. Escogiendo sus frutas favoritas, así como en la cocina para que aprendan a valorar más lo que se están comiendo.

Para que se coman el pescado (3-4 veces por semana como mínimo)

  • Ofrecer el pescado en filetes o en lomos limpios de espinas, y dejar las rodajas para cuando sean más mayores y no les de miedo a atragantarse. Podemos pedir en la misma pescadería que nos lo limpien y lo fileteen o bien comprarlo congelado en ese mismo formato. Algunos pescados muy aptos para ello son lenguado, perca, merluza, rape, mero, halibut, etc.
  • Variar la presentación y cocción del pescado. La monotonía suele ser un motivo frecuente para no comerlo; normalmente, por falta de ideas o de tiempo, solemos hacerlo rebozado. Sin embargo, aquí os proponemos varios ejemplos para cambiar la forma de preparación, haciéndolo a la plancha con salsa de ajo y perejil o limón, al horno con láminas de cebolla y patata panadera, o bien, añadiéndole algún tipo de salsa como la mostaza, alguna salsa rosa ligera, etc. Puede resultar muy útil añadir algún tipo de guarnición que alegre un poco el plato, pueden ser unas verduras salteadas, unos champiñones, pimientos rojos y verdes braseados o tiras de verduras (calabacín, zanahoria, pimiento rojo, alcachofa, etc.) en tempura. Otra opción para cambiar la presentación puede ser hacer brochetas de pescado, donde se combine el pescado blanco o azul con gambas, langostinos, mejillones, etc. O con verduras como tomates cherry, calabacín, pimientos, etc.
  • Macerar los pescados con aceite y vinagre, limón, hierbas aromáticas, etc. Son prácticas sencillas y de mucha utilidad, a la hora de cambiar el sabor de los alimentos y que se lo puedan comer con unas tostadas, mezclado con alguna ensalada, con los espaguetis o cualquier tipo de pasta larga, etc. El salmón, el bacalao, el pulpo o los boquerones, son pescados muy aptos para este tipo de preparaciones.
  • Incluirlo en sus platos preferidos. Por ejemplo, podemos añadir salmón ahumado, atún o sardinas en conserva a su plato de pasta, arroz o patatas; bonito, anchoas o sardinas a la ensalada; hacer una lasaña de pescado o unos buñuelos de bacalao; preparar una pizza marinera con mejillones, gambas, atún, barritas de cangrejo, etc. O incluso, preparar una ensalada de pulpo o de bacalao, la típica “esqueixada” catalana.



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