NO TIENE APETITO: ESTRATEGIAS Y CONSEJOS PARA ABRIR SU APETITO

Una de las consultas más habituales al pediatra o al nutricionista es la falta de apetito de los niños. Los padres cansados de buscar maneras y estrategias para que su niño coma, intentan buscar el apoyo de los especialistas.

Esa falta de apetito suele darse no en los primeros meses, sino a partir del segundo año de vida, es decir, cuando el niño empieza a interesarse por otras cosas que desvían su atención mientras come, como cualquier utensilio de la cocina, algún juego o la televisión. Y si a todo esto le sumamos que el ritmo de crecimiento se desacelera, motivo por el cual disminuyen sus necesidades energéticas, está prácticamente asegurado que el niño comerá poco.

Causas de su inapetencia

  • Disminución de los requerimientos calóricos
  • Distracciones mientras come
  • Malos hábitos alimentarios
  • Ausencia de horarios para las comidas
  • Poca variedad en el menú
  • Poca variedad en cuanto a texturas, consistencia, alimentos, etc.
  • Consumo de líquidos antes de las comidas

Consejos para abrir su apetito

  • Transmitir tranquilidad. Es un error pensar que gritando al niño o irritándolo más, conseguiremos el objetivo de que coma. La reacción será la opuesta y estaremos creando un clima negativo alrededor del acto de comer.
  • Ajustar las raciones a sus necesidades energéticas. Debemos asegurarnos de no forzarle a tomar grandes cantidades de comida, puesto que de lo contrario hará que lo rechace aun más.
  • Impedir que pique entre horas. Es necesario que llegue a la comida y a la cena con cierta sensación de hambre; puede comer algo a media mañana y a media tarde, pero no cuando sólo falta media hora para cenar. Es importante tenerlo en cuenta también para la bebida, incluso durante la comidas, ya que favorecerán la sensación de saciedad.
  • Evitar las distracciones mientras come. No sirve de nada ponerle sus dibujos animados preferidos o un juego para entretenerlo, ya que no prestará atención a lo que come y aun tardará más en acabar lo que tiene en el plato.
  • No llenarle mucho el plato. A las personas que comen poco, ver un plato que está muy lleno aun les genera más ansiedad. Es preferible servirle poca cantidad y que si se lo acaba o tiene más hambre, sea él quien nos lo pida.
  • Ser firmes con el menú. No debe haber ningún trato especial hacia el niño. Si le disgusta la comida que se le ofrece, le pondremos poca cantidad y le invitaremos a probarlo, sin forzarlo y si aun así, no quiere comerlo no le obligaremos. Pero es importante que no se le ofrezca otro plato como alternativa; a la hora de la cena tendrá más apetito y de esta manera, aprenderá que él no es quien decide qué comer.
  • Mezclar alguno de sus alimentos preferidos con las verduras o el pescado. Podemos intentar que se coma aquellos alimentos que menos les gustan, si se los mezclamos de manera atractiva con su alimento preferido. Jugando con nuestra imaginación crearemos combinaciones nuevas que les agradarán. Por ejemplo: croquetas de espinacas o pescado, pasta con verduras troceadas, etc.
  • Evitar las golosinas y los dulces. Si el niño no tiene hambre durante las comidas, y además entre horas come caramelos o golosinas, aun le quitarán más el poco apetito que tenga. Si quiere comer algo entre horas mejor ofrecerle una pieza de fruta, un yogur con cereales o un pequeño bocadillo a la hora de la merienda o a media mañana.
  • Permitirle que coma solo, si eso es lo quiere. En ocasiones, los niños reclaman cierta autonomía e independencia y no se la damos porque quizás no confiamos suficientemente en ellos, porque sabemos que se ensuciarán, etc. Dejémosles y quizás nos llevemos una agradable sorpresa.
  • Pedirle su ayuda a la hora de cocinar. A esas edades los niños suelen tener muchas ganas de ayudarnos en la cocina e imitar lo que nosotros hacemos. Los fines de semana, o un día que tengamos más tiempo, podemos ponerles un delantal y pedirles que nos ayuden a hacer la comida. Si ellos se sienten partícipes puede que luego se coman con más ganas lo que ellos mismos han preparado.
  • Las comidas no deben ser eternas. Es importante no alargar mucho el tiempo para la comida, si no quiere comer es mejor retirar el plato sin ponerle mala cara o regañarle. Si quiere comer algo de postre, una pieza de fruta o un lácteo, dáselo. En la siguiente comida seguramente tendrá más hambre.



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