UN MANTEL Y UNAS SERVILLETAS PARA CADA OCASIÓN

Para una buena presentación de la mesa es mejor apostar por al sencillez. Podemos variar la decoración en función de los invitados, la época del año, el evento a celebrar, etc. Pero lo mejor es no sobrecargar la mesa, consiguiendo así, no distraer la atención de los comensales, y que ellos y la comida, sean los principales protagonistas.

En este primer apartado, veremos algunos utensilios básicos que no pueden faltar en una mesa: los manteles y las servilletas. Ideas y consejos prácticos para saber como colocarlo todo y qué utilizar en función de la ocasión.

Es importante cuidar la decoración de nuestra mesa ante cualquier situación, no sólo si tenemos invitados, ya que ésta contribuye a que la comida sea más alegre y mucho más apetecible. Sin duda un detalle es un detalle y recuerda que ¡por la vista, también se come!

Los manteles y las servilletas son indispensables como medida de higiene y pueden ayudarnos a decorar la mesa y conseguir un ambiente agradable y acogedor. En ambos casos, podemos disponer de diferentes colores, materiales y tamaños que se adaptarán perfectamente a cada ocasión y a nuestro propio estilo.

Veamos a continuación los distintos materiales que podemos encontrar:

  • de tela, es la opción más elegante y vistosa, aunque necesitan más atenciones: lavado, planchado, etc. Hay una enorme variedad de colores, texturas y estampados.
  • de papel, son desechables, lo que les convierte en una opción muy práctica, aunque poco respetuosas con el medio ambiente. Se utilizan más en bares y restaurantes, o para celebraciones al aire libre, o con niños.
  • de plástico, en el caso de manteles, recibiendo el nombre coloquial de “hule”. Aunque quizás sea la opción menos elegante, lo cierto es que son muy prácticos y funcionales. Los hay de todos los colores y diseños.
  • de mimbre, se utiliza sólo para los manteles individuales. Son muy prácticos y funcionales, e incluso, bien combinados, pueden resultar muy elegantes.

Si nos fijamos ahora en el tamaño, para las servilletas hay una medida más o menos estándar. Y aunque unas pueden ser más grandes o pequeñas que otras, no presentan mayores diferencias. En cambio, si nos referimos a los manteles, sí que existen varios tipos para cada ocasión. Hay los manteles que cubren por completo la mesa, que pueden ser de cualquiera de los materiales citados, pero todos ellos deben cumplir la norma de no ser demasiado largos con el fin de no molestar a los comensales. Por otro lado, hay los manteles individuales, que son muy prácticos si comemos solos o en pareja, o bien, si no tenemos mucho tiempo para comer, ya que es una opción rápida, que no necesita apenas preparación y muy sencilla de limpiar y guardar. Finalmente, existe un tamaño intermedio muy de actualidad, son los caminos de mesa, que tanto pueden servir para una comida en pareja, como para combinarlo con un mantel monocolor que cubra toda la mesa y darle un poco de color y juego.
En cualquiera de los tres casos, las opciones son muchas si los combinamos entre sí y con buen gusto, podemos conseguir maravillosos resultados.

Una vez hayamos escogido color, tamaño y textura de nuestra mantelería, debemos decidir como la presentaremos. Por lo que respecta al mantel, dependerá de su forma y tamaño; pero en cuanto a las servilletas, podemos decidirnos por un doblado original y diferente, que impresione a nuestros invitados.

Veamos algunas ideas y sugerencias al respecto:

• Podemos crear nuestros propios servilleteros
. Si dejamos volar la imaginación pueden surgir ideas muy buenas y muy acordes a nuestro estilo. Ejemplos:

- Si tenemos niños, ellos nos pueden ayudar a enhebrar cuentas de colores en un lazo fino o cordón elástico, de manera que luego se pueda usar como servilletero.
- Otra opción, es coger un rollo de papel de cocina y quitarle el tubo de cartón que lleva dentro, cortarlo a la medida que deseemos, y pintarlo con los colores que prefiramos, pegarle pequeñas piedras de colores o brillantes, etc. Y por último, barnizarlo par que quede todo bien sujeto.
- Si estamos en primavera o en plena época estival, podemos aprovechar la variedad de colores de las flores, para escoger una que se vistosa, pegarla a una aguja imperdible grande o a una pinza de madera; y finalmente, poner una en cada servilleta para darle un toque de color.
- Por último, una opción más elegante puede ser escoger un lazo de ancho de un color acorde con el mantel, y coserle en uno de los extremos un botón grande y colorido. En el otro extremo hacerle un agujero para poder abotonarlo y listo.

• Doblar las servilletas de mil formas. Aunque es una cuestión de práctica, es cierto que es una tarea algo complicada si no lo hemos hecho nunca. Pero existen multitud de maneras diferentes de plegarlas que nos pueden dar un toque especial a nuestra mesa. Puede ser en forma de abanico, en forma de cesto, como una flor o un pavo real, etc. Solo tenemos que ponerle mucha imaginación y practicar. Además, hay opciones para colocar junto al plato, encima de él, dentro de la copa o del vaso, etc.

 




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