HABAS

Descripción y características:

Las habas secas, habichuelas, faberas o habones (Vicia faba L.) pertenecen a la familia de las Leguminosae, al igual que el resto de las legumbres.

Se trata del fruto de hasta 35 cm de longitud de una planta anual de porte recto. Las semillas, de coloración variable, aunque habitualmente amarillas o verdes, se encuentran alojadas en un número entre 2 y 9 en las vainas.

Su origen se establece en Oriente Próximo, desde donde se extendió hacia las regiones europeas mediterráneas. Los romanos fueron los encargados de introducirlo en China a través de la Ruta de la Seda y, tiempo después, los colonizadores permitieron su llegada a América. Su consumo abundante en el Viejo Continente se vio desplazado por las alubias al llegar éstas como nuevo alimento foráneo. Actualmente los países productores mayoritarios son Argelia, China y Chipre.

Los requerimientos edafoclimáticos de su cultivo se pueden resumir en temperaturas templadas y cálidas, sensibilidad ante fluctuaciones térmicas y sequía y preferencia por suelos de naturaleza profunda, silícea o arcillosa con pH entre 7,3 – 8,2.

Variedades y mejor época de recolección:

Las habas se engloban en diferentes tipos varietales. Algunas de las más usuales son las siguientes:

  • Aguadulce o Sevillana: Sus vainas poseen 5-9 semillas. Se trata de una variedad precoz, cuyo ciclo vegetativo es de 200 – 220 días.
  • Granadina: Es la variedad más resistente al frío, sin embargo, su producción es menor que otras. Produce semillas claras y de gran tamaño, las culaes pueden ser utilizadas para consumo en fresco o seco.
  • Mahón Blanca y Morada: Sus vainas poseen 5-6 semillas. Es la variedad más resistente a la sequía y más sensible al frío. Su producción se dedica a consumo humano y animal.
  • Muchamiel o Cuarentenas: La más habitual en la región alicantina, de ahí su nombre. Sus vainas poseen 3-7 semillas. Su ciclo vegetativo es de 190 – 200 días. El término “cuarentenas” se debe a que en septiembre, y tras 40 días desde la siembra, pueden ser consumidas.

En versión seca, su fácil conservación posibilita que se encuentren disponibles al público durante todo el año. Sin embargo, en estado fresco, lo ideal es consumirlas en primavera.

Composición Nutricional (100 gramos de alimento):

Para quién es bueno comer habas:

Las habas secas poseen un valor energético medio, mucho mayor en comparación con sus homólogas frescas (alrededor de 60 kcal/100g). Son ricas en hidratos de carbono, especialmente almidón y fibra dietética, proteínas incompletas al igual que el resto de leguminosas, vitaminas hidrosolubles y minerales.

Su alto aporte en purinas hace necesario que su consumo se modere en personas predispuestas a padecer episodios de gota.

Como propiedad a destacar que le diferencia del resto se encuentra el riesgo de que ciertas personas con déficit congénito de la enzima G6PDHE (Glucosa-6-Fosfato Deshidrogenasa Eritrocítica) puedan desarrollar un trastorno denominado Favismo tras el consumo de las habas en estado fresco debido a la vicina y convicina presente de manera natural en las semillas. Los síntomas con los que se presenta este trastorno consisten en anemia severa, debilidad, dolor abdominal, fiebre, escalofríos, palidez, problemas respiratorios, náuseas…




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