ALIMENTOS APTOS PARA LA CONGELACIÓN

• Verduras y hortalizas

En general, las verduras admiten bastante bien la congelación. Sin embargo, las que se consumen frescas, como los tomates, los pepinos o los pimientos, no deben congelarse.
Todas las que son aptas para congelar, deben ser lavadas con agua abundante y eliminar las partes no comestibles, escaldarlas y posteriormente darles un baño en agua fría. Finalmente, dejarlas enfriar antes de introducirlas en el congelador. Este proceso evitará los reservorios bacterianos y un cambio de color a marrón, propiciando una conservación perfecta del producto, aunque puede provocar una pérdida del 15% al 20% de vitamina C.
Hay algunas verduras que por sus características físicas, presentan algunas singularidades en cuanto al proceso de congelación. Veamos cuales son:

   · Espinacas y acelgas:
    - Congelación. Limpiar bien y separar todas las hojas, escaldar unos 2 minutos y congelar durante un período máximo de 12 meses.
    - Descongelación. Meter en agua hirviendo durante 10 o 15 minutos.

  · Judías verdes:
    - Congelación. Limpiar y cortar las judías a trocitos, escaldarlas unos 4 minutos y luego pasarlas por agua fría. Pueden conservarse un máximo de 12 meses
   - Descongelación. Cocerlas en agua hirviendo unos 30 minutos.

  · Alcachofas:
   - Congelación. Limpiarlas quitándoles las hojas externas, escaldar en agua con limón durante 2 minutos. Pueden conservarse un máximo de 12 meses.
   - Descongelación. Mantenerlas en agua hirviendo 20 minutos o dejarlas a temperatura ambiente durante 6 horas aproximadamente.

• Frutas

Normalmente no se congelan, pero algunas de ellas admiten este proceso manteniendo sus características físicas y organolépticas; es el caso de las frambuesas, las fresas o las cerezas.
La mejor manera es colocarlas en una fuente para que queden sueltas y una vez congeladas, colocarlas en un recipiente hermético para guardarlas hasta que vayan a consumirse.

• Carne

La mayoría de carnes soportan bien la congelación, tanto en crudo como ya cocinadas. De hecho, prácticamente no pierden propiedades, ya que la congelación apenas afecta a las proteínas, vitaminas y minerales que contienen. No obstante, durante su descongelación, se produce una pérdida de líquido que contiene vitaminas hidrosolubles y sales minerales, aunque estas igualmente, se perderán al cocinar el producto.
Primeramente lo mejor es deshuesar la carne, retirar la grasa excesiva y los tendones. Antes de congelar una carne roja, como por ejemplo la ternera, tiene que reposar en el frigorífico 2 ó 3 días, para que resulte más tierna.
Por su parte, la carne de ave, se congela una vez limpia, troceada o entera, como se prefiera y, las de caza deben dejarse con pluma.
A continuación, destacamos la forma de congelación i descongelación de algunos  tipos de carnes, que por sus características físicas, presentan ciertas singularidades:

   · Vaca y ternera:
    - Congelación. Si se trata de filetes, hay que hacer paquetitos individuales con papel de plástico, mientras que si son trozos grandes, mejor congelarlos sin hueso. Colocarlos en el congelador un máximo de 12 meses y sólo 6 meses, si son piezas de animales jóvenes.
   - Descongelación. En el frigorífico directamente durante unas 12 horas o a temperatura ambiente, 6 horas aproximadamente.

   · Carne de ave:
    - Congelación. Puede prepararse individualmente o en porciones, pero siempre bien limpia y seca. Se puede congelar durante unos 12 meses.
    - Descongelación. En el frigorífico de 6 a 12 horas.

• Pescado

Los pescados prácticamente no pierden propiedades, debido a que la congelación no afecta ni a las proteínas, ni a las vitaminas, ni a los minerales que contienen. Durante su descongelación, se produce una pérdida de líquido que contiene vitaminas hidrosolubles y sales minerales, aunque estas igualmente, se perderán al cocinar el producto.

Si queremos congelar pescado fresco, lo mejor es pedir en la pescadería que lo preparen para congelar, o bien, si lo hacemos en casa es importante quitarle las escamas, destriparlo, quitarle la cabeza, lavarlo, secarlo y empaquetarlo antes de congelar.
Si se trata de marisco, es mejor congelarlo cuando ya esté cocido.
Se recomienda no congelar pescado azul ya que al ser más rico en grasas, la congelación es más costosa. Así como tampoco mejillones, almejas o chirlas, porque podrían deteriorarse en el proceso de descongelación.
En general, los pescados pueden conservarse congelados un máximo de 3 meses y para descongelarlo, mantenerlo en el frigorífico durante unas 6 horas.
Es importante destacar, que no se pueden volver a congelar pescados que ya lo hayan estado previamente, ya que el hecho de romper la cadena del frío podría suponer una merma de las propiedades del pescado, y lo que es peor, un riesgo para la salud.

• Platos preparados

En general, los platos ya preparados o cocinados pueden congelarse con toda seguridad, siempre y cuando, se haga en envases aptos para el microondas, de manera que se pueda proceder a la descongelación posterior en el mismo envase.

• Huevos, concretamente la yema

Sólo pueden congelarse ya batidos, o bien separando las yemas de las claras, guardando éstas últimas en un tarrito de cristal.

• Miscelánea:

No es recomendable congelar ciertos alimentos como las patatas, la pasta, las verduras y hortalizas de ensalada, los champiñones, la nata y algunas salsas con alto contenido en grasa, el pesado azul, los mejillones, las almejas o las chirlas, ya que pueden perder propiedades, y, en algunos casos, llegar a estropearse.




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