ESPINACAS

Descripción y características:

Las espinacas (Spinacea oleracea L.) pertenece a la familia de las Quenopodiáceas, al igual que las acelgas y remolacha.

Esta verdura comparte con sus hermanas las acelgas el aspecto externo, pues está compuesta por hojas pecioladas, amplias y de color verde intenso que nacen de un tallo erecto central y con el que comunican por un peciolo de forma cóncava y habitualmente rojizo.

Su origen no está totalmente definido, aunque la mayoría de los autores aseguran que éste se encuentra en Asia, probablemente de la zona persa, desde donde se extendió al continente europeo. No se conocen antecedentes de su cultivo en España hasta el siglo XI, cuando el influjo del pueblo árabe lo impulsó. Los principales productores de esta verdura en la actualidad son EEUU e Italia. En nuestro país encontramos campos de espinacas en Extremadura y Cataluña.

Los requerimientos edafoclimáticos de su cultivo se pueden resumir en su adaptabilidad a las bajas temperaturas, sensibilidad ante las temperaturas excesivamente calurosas y secas y exigencia por terrenos de naturaleza fértil, ligeramente sueltos, acidez controlada, bien drenados y ricos en nitrógeno y materia orgánica.

Variedades y mejor época de recolección:

Las variedades pueden clasificarse según origen botánico en las siguientes:

Spinacia oleracea L. var. spinosa: Se considera la variedad ancestral, de la que provienen el resto. Muestra gran resistencia a las temperaturas invernales y sus hojas son puntiagudas. Dentro de ella se encuentran:

  • Broad Leaved Prickly: Cultivo de invierno.
  • Ezelsoren
  • Kasprik

Spinacia oleracea L. var. Inermis: Según su morfología foliar se pueden englobar en:

Lisas: Se encuentran formando parte de productos ultracongelados o enlatados, ya que su resistencia al transporte es limitada.

  • Estivato
  • High Pack
  • Monstruosa de Viroflay
  • Shasta

Rizadas o semi-rizadas: Suelen comercializarse frescas, ya que no cuenta con las limitaciones de las lisas.

  • Bloomsdale
  • Indian Summer F1
  • Melody
  • Vienna
  • Virginia Savoy


Las espinacas son verduras que actualmente se encuentran a disposición del consumidor durante todo el año, gracias a técnicas como las de la cuarta gama, que permiten el consumo sencillo de vegetales limpios, cortados y envasados en atmósferas protectoras para aumentar su tiempo de conservación. Sin embargo, el mejor momento para su recolección se establece en las estaciones de otoño y primavera.

Composición Nutricional (100 gramos de alimento):

Energía (Kcal) 18,12
Agua (ml) 90,70
Proteínas (g) 2,90

Hidratos de carbono (g)  

De los cuales:

simples (g)

complejos (g)

0,50

 

0,41

0,10

Grasas (g)  

De las cuales:

saturadas (g)

poliinsaturadas (g)

monoinsaturadas (g)

Colesterol (mg)

0,50

 

0,11

0,29

0,00

0,00

Fibra dietética (g) 2,60

Vitaminas:

Vitamina C (mg)

Carotenoides (mcg)

Ácido fólico (mcg)

 

40,00

3649,50

192,00

Minerales:

Potasio (mg)

Sodio (mg)

Calcio (mg)

 

529,00

95,00

86,00

Para quién son buenas las espinacas:

El aporte calórico de las espinacas es llamativamente muy reducido, debido a que un 90% de ellas es agua y a que su contenido en azúcares es muy bajo. Estas dos razones apoyan que la teoría de que puedan ser incluidas en la alimentación para personas que padecen sobrepeso, obesidad o diabetes.

Además, la cantidad de fibra en su composición es similar al del resto de vegetales, por lo que deben formar parte de las preparaciones de personas que deseen un control sobre su tránsito intestinal.

Su más que adecuado balance vitamínico y mineral aporta numerosos beneficios al consumidor, ya sean niños, mayores y embarazadas. Por una parte, las vitaminas predominantes son la vitamina C que le confiere su carácter antioxidante y preventivo ante la acción de los radicales libres, los carotenoides, imprescindibles para el buen mantenimiento de la salud ocular y dérmica y el ácido fólico, vital en el desarrollo neural de los fetos.

Dentro de los minerales, cabe destacar el potasio el cual crea un efecto moderadamente diurético, el sodio que provoca su inaptitud para personas que padecen de hipertensión y el calcio que, aunque no con tanta eficiencia como los lácteos, ayuda al correcto estado de los huesos.

Cabe destacar la creencia popular de su contenido en hierro, que no es del todo cierta. Pese a que este mineral está presente en la composición de las espinacas, se trata de un tipo de hierro denominado no-hemo, es decir, que su absorción y posterior aprovechamiento por el organismo es bastante difícil. Asimismo, se le suma el alto porcentaje en oxalatos, unos compuestos que bloquean el uso de este mineral por el cuerpo. Una manera de inhibir algo este efecto consiste en acompañar las espinacas con alimentos ricos en vitamina C, como los pimientos o los tomates.

Por último, indicar que nos encontramos ante una verdura poco adecuada para personas con tendencia a desarrollar cálculos renales de naturaleza oxálica.




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