Una alimentación saludable empieza por una compra inteligente; es decir, aquella que resulte económica a la par que nutritiva. Sin embargo, esto que puede resultar tan evidente, no siempre resulta tan sencillo. Te enseñaremos cómo seleccionar los alimentos para que te puedas nutrir óptimamente.
Aprender a comprar con la cabeza
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Una alimentación saludable empieza por una compra inteligente; es decir, aquella que resulte económica a la par que nutritiva. Sin embargo, esto que puede resultar tan evidente, no siempre resulta tan sencillo, ya sea por las prisas del día a día, el desconocimiento de cuestiones básicas sobre nutrición, razones económicas, etc. Para realizar una compra saludable, e inteligente, tenemos que tener en cuenta muchos aspectos. A parte del tiempo del que dispongamos y de la comodidad, debemos valorar nuestras necesidades nutricionales, además de no olvidarnos del aspecto económico y práctico, que también es importante hoy en día. En este apartado te daremos algunos consejos prácticos para que a partir de ahora, puedas hacer tu compra semanal o mensual de manera mucho más eficiente. |
Mejor fresco
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La sociedad ha experimentado un gran cambio a nivel de estilo y ritmo de vida, hábitos, avances en la tecnología, en el transporte, y en las comunicaciones, que han cambiado las costumbres alimenticias de forma radical. Hace algunos años, la mayoría de mujeres españolas se dedicaban “únicamente” a las tareas del hogar, entre ellas la preparación de la comida de todos los miembros de la familia. La compra se hacía prácticamente a diario, y se escogían básicamente alimentos frescos, que era lo que al fin y al cabo, se encontraba en el mercado. Además, disponían de mucho más tiempo para pensar y elaborar diferentes platos y recetas, con los que satisfacer a sus comensales. En definitiva, un panorama muy distinto al actual. Hoy en día, la mujer se ha incorporado al mercado laboral, y ya no se dispone de tanto tiempo para hacer la compra, preparar la comida, pensar en nuevas recetas, innovar, etc. Se opta más por hacer toda la compra de la semana o del mes en un solo día, o incluso por Internet. Y todo esto, está condicionando que cada vez haya un mayor consumo de alimentos precocinados, enlatados y congelados, en detrimento del producto fresco. |
El etiquetado de los alimentos
Oportunidades de contaminación durante la compra
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El tiempo que transcurre entre que realizamos la compra hasta que llegamos a casa, y lo guardamos en el lugar donde le corresponde, es un período crítico en el cual dichos alimentos pueden padecer alteraciones, bien sea en su calidad organoléptica bien en su calidad nutricional y higiénica. Existen factores externos, como las altas temperaturas o la luz solar, que pueden influir negativamente en la conservación de los alimentos. Por ello, es importante seguir unas conductas para evitar que exista cualquier factor que pueda favorecer un incremento de la carga microbiana presente en ciertos alimentos, principalmente frescos. Pero también seguir unas normas en el momento de la compra para evitar contaminaciones cruzadas entre los alimentos adquiridos. Lo primero será el orden en qué escojamos los alimentos en el supermercado que, como se indica en el capítulo de "la lista de la compra", es el siguiente: 1º. Alimentos que no necesitan frío: conservas, pasta, arroz, azúcar, sal, aceite, vinagre, cereales, galletas, leche, bebidas, etc. Así, estaremos evitando que los últimos productos, que son los que necesitan más frío para su conservación, pasen demasiado tiempo fuera del frigorífico, y que se rompa mínimamente la cadena del frío. Esta es sólo la primera recomendación importante para cuando vamos a comprar. Veamos algunas más.
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