Muchos creen que estar a dieta significa, entre otras cosas, poder tomar queso fresco tipo Burgos “sin límite”.

Con relativa frecuencia se observa que personas que se han confeccionado a sí mismas su dieta utilizan mucho el queso fresco en su pauta dealimentación, considerando que no engorda. Y, por ello, comen grandes cantidades
sin tener en cuenta los gramos, y sin percatarse de que las más de las veces lo compran confeccionado con leche entera. Están en un error. El queso fresco aporta menos calorías que los quesos curados y semicurados. Pues tiene bastante menos grasa que ellos. Sin embargo, hay que indicar que está hecho con leche entera, por lo que lleva una
cierta cantidad de grasa saturada no despreciable. Por eso no puede tomarse sin controlar las cantidades ingeridas; pues las kilocalorías que aporta no son en absoluto despreciables.

Existen versiones más ligeras, desde el punto de vista calórico: son las realizadas con leche desnatada y que prácticamente no aportan nada de grasa. Si las eliges te ahorrarás una buena cantidad de kilocalorías. Aun así, todo depende de la cantidad que comas; ya que no puedes comer libremente sin control.