Es habitual escuchar “yo estoy gordo/a porque retengo líquidos” o “toma diuréticos para adelgazar”.

Existen personas que debido a la ingesta, durante cierto tiempo, de algunos fármacos, o bien debido a alguna patología tienen edemas, debido a la retención de agua; peroson casos muy concretos.
Los michelines y las cartucheras no son agua o músculo, o cualquier otra cosa que no sea grasa acumulada por comer más de lo que se consume o gasta.
Muchas personas, incluso ciertos profesionales, achacan el exceso de peso a la retención de agua; cuando la inmensa mayoría de las ocasioneslo que ocurre es que hay un exceso de grasa corporal. Incluso sin disponer de ningún tipo de tecnología que permita estimar el agua total y la relación entre agua intracelular y extracelular se sigue diciendo esto.

Y es que muchas veces se recomienda tomar diuréticos de forma habitual, incluso algunos llegan a recomendarlos como estrategia dentro de la propia dieta. Pero con la ingesta de diuréticos sólo se pierde agua y aunque se pierda peso en la báscula se seguirá exactamente con la misma cantidad de grasa. Por eso ofrecer diuréticos a una persona sana con una cantidad de agua total correcta y una relación adecuada entre agua intra y extracelular sólo para que se reduzca su peso en la báscula es poco ético o implica un profundo desconocimiento fisiológico.