Otra teoría habitual es que “las espinacas son una buena fuente de hierro”.

Quizás “Popeye El Marino”, con sus brazos, como tuberías, y que al “sacar bola” tenía unos bíceps como montañas, nos hizo creer esto.

Todos, de pequeños, deseamos tomar espinacas (aunque una vez puestas en el plato nos costaba terriblemente tragarlas) para estar fuertes como Popeye y, nuestras madres querían dárnoslas para que creciéramos fuertes y sanos.

Pero las espinacas contienen oxalatos, que dificultan muchísimo el aprovechamiento del hierro que contienen. No olvidemos tampoco que el hierro “vegetal” es un hierro no-hemo, que es difícil de absorber. Una forma de incrementar su absorción es ingiriéndolo junto a buenas fuentes de Vitamina C, como los cítricos, por ejemplo, o bien con tomate y pimientos.