Es frecuente oír “voy a seguir una cura para adelgazar. Durante 3 días voy a consumir exclusivamente sirope, infusiones y caldos para perder.

La realidad es que el ayuno hasta este extremo no es bueno. Dejar de ingerir alimentos y sustituirlos por una sustancia que ni siquiera es un sustitutivo de alimentos, nunca es bueno. No es, desde luego, una medida de educación nutricional, que es la base de toda dieta. Además estamos provocando un estrés en nuestro organismo que no es en absoluto nada aconsejable.

El objetivo de cualquier plan de alimentación es enseñar a comer. Un plan en el que se pretende corregir excesos del pasado, con la ingesta únicamente de un sirope durante tres días, no ayuda en nada a crear unos adecuados
hábitos alimentarios. Además, aunque es cierto que se pierde peso, se debe tener en cuenta que la pérdida de peso (en su mayor parte) es debida principalmente a la depleción de las reservas de glucógeno, con la consiguiente pérdida del agua asociada a ese glucógeno, con lo que no habrá prácticamente pérdida de grasa corporal y lo que nos interesa, desde el punto de vista de la salud, e incluso desde un punto de vista meramente estético, es perder la grasa (debemos recordar que los “ michelines” y “ cartucheras” son grasa).