En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.
Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.
Y, para más ayuda, aquí
encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas que utilizan una sustancia llamada acetilcolina como transmisor del impulso nervioso.
Más del 50% de las demencias actuales corresponden a este tipo de degeneración del sistema nervioso central y las consecuencias de estas lesiones cerebrales, se manifiestan de manera progresiva e irreversible en forma de olvidos, cambios en el comportamiento e incapacidad intelectual.
A pesar del aumento en los esfuerzos en el campo de la investigación para poder atajarla, las causas que propician esta enfermedad aún son a día de hoy desconocidas.
En España se estima que alrededor de un 7% de la población mayor de 65 años (unas 650.000 personas) sufren esta patología neuronal y las previsiones consideran que en 2050 se triplicarán las tasas obtenidas en 2020.
El Alzheimer cursa con diferente sintomatología según la gravedad, el progreso de la enfermedad, la individualidad personal e incluso el momento del día. Algunos de los síntomas comunes son los siguientes:
Etapa inicial de la enfermedad:
Etapa media de la enfermedad:
Etapa avanzada de la enfermedad:
El diagnóstico del Alzheimer debe hacerse teniendo en cuenta el momento del desarrollo de la enfermedad, el estado cognitivo, el conductual, el entorno familiar y el social.
La Dieta Mediterránea debe ser el modelo a seguir por los pacientes con Alzheimer para evitar el desarrollo de hipertensión, obesidad o sobrepeso.
Con respecto a la composición de la dieta de estos enfermos, se puede destacar la necesidad de que el aporte de vitaminas sea el suficiente, especialmente en el caso de la vitamina A, E y C, por lo que el consumo diario de frutas, hortalizas y verduras como naranja, remolacha, fruta desecada, kiwi o tomate es imprescindible, si no es posible en forma de fruta troceada, al menos, que sea en forma de zumo recién exprimido mezclado con una compota.
La cantidad de fibra debe ser suficiente, por lo que deberá incluirse en su dieta alimentos integrales, fruta, verdura y legumbres.
Se deberá adaptar la alimentación a las diferentes complicaciones derivadas de la enfermedad que vayan apareciendo: