Alimentación según estado de salud

En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.

Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.

Y, para más ayuda, aquí encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.

 


Disfagia

Qué es y a Qué se debe
Quién lo sufre
Síntomas y signos
Diagnóstico
Tratamiento Nutricional


La disfagia es una alteración de la deglución, caracterizada por la dificultad o imposibilidad de tragar el bolo alimenticio.
En función del origen, puede hablarse de dos tipos de disfagia:

• Disfagia orofaríngea, existe dificultad desde el inicio del proceso de deglución. Puede suceder:

  • Por alteración de la fase oral de la deglución, en la que se mastica y desplaza el bolo alimenticio a la parte posterior de la cavidad oral;
  • O bien, por alteración de la fase faríngea, en la que se produce el reflejo de deglución, cerrándose la comunicación de las cavidades nasales con la faringe y descendiendo la epiglotis, con el objetivo de evitar que el bolo pase a las vías respiratorias.

• Disfagia esofágica, existe dificultad en el paso del bolo alimenticio a través del esófago hasta el estómago. Es decir, se produce una alteración en la fase esofágica de la deglución.


Es un trastorno especialmente importante en pacientes con patologías de larga duración; que afectan sobre todo al estado físico o mental. Algunas de estas enfermedades son:

  • Trastornos del sistema nervioso, tales como la enfermedad de Parkinson, Alzheimer o la parálisis cerebral.
  • Problemas en el esófago, incluyendo la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
  • Ictus.
  • Traumatismos craneales o de médula espinal.
  • Cáncer de cabeza, cuello o esófago.

La sintomatología más común es la siguiente:

  • Exceso de masticación
  • Alteraciones al hablar y voz húmeda
  • Atragantamiento
  • Tos
  • Babeo frecuente
  • Salida de la comida hacia la nariz
  • Retención de comida en la boca
  • Intentos repetidos para tragar la comida
  • Vómitos
  • Quemazón de estómago
  • Pérdida de peso
  • Fiebre sin causa aparente
  • Infecciones pulmonares de repetición,  por el paso de comida a las vías respiratorias

La exploración inicial debe centrarse en la valoración neurológica, evaluando:

  • Función oral
  • Reflejos de deglución
  • Función laríngea

Otras pruebas complementarias son:

  • Videofluroscopia: Se observan las fases de la deglución.
  • Fibrolaringoscopia: Se realiza si no es posible la videofluoroscopia. Detecta lesiones, acumulación de saliva y parálisis de cuerdas vocales.
  • Radiografías con ingesta de bario: Si hay sospecha de neoplasia o estenosis esofágica.

El tratamiento nutricional del paciente con disfagia debe ser individualizado y será distinto en función de los siguientes aspectos:

  • Tipo de disfagia (orofaríngea o esofágica),
  • Grado de disfagia,
  • Alimentos con los que se produce (líquidos, sólidos o ambos).
  • Causas de la disfagia (transitorias o permanentes),
  • Necesidades nutricionales, según edad, nivel de actividad física, estado de salud, etc.

Por ello, el tratamiento puede ir desde unos sencillos consejos, para escoger los alimentos menos perjudiciales en cada caso, hasta un tratamiento que incluya nutrición enteral con productos específicos para la disfagia.

En general, si el grado de disfagia no es muy elevado, unas sencillas recomendaciones pueden ayudar:

  • Fraccionar la ingesta diaria en, al menos, 5 o 6 tomas.
  • Dedicar el tiempo suficiente a masticar, de forma que el bolo alimenticio esté bien formado antes de comenzar la deglución.
  • Será necesario evitar algunos alimentos:

              - salados, como salazones y algunas conservas, 
              - ácidos, como el limón, el pomelo, los encurtidos, etc.
              - picantes, como la pimienta, la guindilla,…
              - pegajosos, como el arroz, el pan de molde, etc.
              - secos, como las galletas, el pan tostado,…

  • Prescindir de preparaciones culinarias que incluyan dos o más texturas, como croquetas con jamón, sopa con fideos, etc., ya que favorecen el atragantamiento.
  • Puede ser necesario modificar la textura de algunos alimentos.
  • Existen productos en el mercado que espesan los líquidos  y, con ayuda de una batidora y un colador, los sólidos pueden convertirse, de forma sencilla, en purés o sopas ligeras.
  • Beber abundante agua, aunque sea en pequeñas cantidades, pero más frecuentemente.

Si la disfagia es transitoria, el tratamiento incluye varias fases en las que se pasa de consistencias uniformes y espesas, a una dieta normal.




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