Alimentación según estado de salud

En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.

Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.

Y, para más ayuda, aquí encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.

 


Alergias alimentarias

Qué es y a Qué se debe
Quién lo sufre
Síntomas y signos
Diagnóstico
Tratamiento nutricional


Frecuentemente, se emplean erróneamente los términos alergia e intolerancia alimentarias. Ya que si bien es cierto que ambas implican una reacción adversa del organismo ante la ingestión de ciertos alimentos, no son lo mismo.

Una alergia alimentaria es la reacción que se produce en el organismo del alérgico, tras la ingesta, contacto o inhalación del antígeno presente en el alimento en cuestión.
El antígeno generalmente una proteína, se combina con el anticuerpo y produce la respuesta inmunitaria, mediada por anticuerpos Ig E y con liberación de histamina.
En condiciones normales, el sistema inmunitario sólo reacciona ante sustancias perjudiciales; en el caso de una alergia, éste identifica cierta sustancia del alimento como perjudicial, sin serlo, y se produce, en el organismo, una respuesta inmunológica exagerada.

Por otro lado, una intolerancia alimentaria es una reacción anormal del organismo frente a un alimento, sin que pueda demostrarse la intervención de mecanismos inmunológicos.

 


Estas alteraciones destacan en la población infantil, donde la prevalencia de alérgicos es del 5% frente al 2% en adultos. No obstante, las reacciones adversas a alimentos alcanzan el 30% en la población adulta.
 
Los antecedentes personales o familiares de alergias aumentan el riesgo de padecerlas. Pues los niños con un progenitor alérgico doblan el riesgo de padecer alergias. Si ambos progenitores son alérgicos, el riesgo aumenta de cuatro a seis veces


Pueden producirse alguno o varios de los siguientes síntomas:

Respiratorios

  1. moqueo o congestión nasal,
  2. estornudos,
  3. asma (dificultad para respirar),
  4. tos,
  5. sibilancia.

Cutáneos

  1. inflamación de labios, boca, lengua, cara y/o la garganta (angioedema),
  2. urticaria,
  3. erupciones o enrojecimiento,
  4. picazón (prurito),
  5. eczema.

Gastrointestinales

  1. dolor abdominal,
  2. diarrea,
  3. náuseas,
  4. vómitos,
  5. cólicos,
  6. hinchazón.

Sistémicos

  1. shock anafiláctico (shock generalizado grave).

 


1. Pruebas cutáneas: Observación de la reacción tras colocar en la piel extractos de alimentos.

2. Dietas basadas en eliminación de alimentos: Supresión del alimento bajo sospecha las dos semanas previas a la estimulación.

3. Pruebas RAST: Mezcla en una probeta sangre del paciente con extractos de alimentos.

4. Prueba estimulación alimentaria a doble ciego: Suministración del alérgeno oculto en una cápsula o en un alimento en condiciones clínicas estrictas.


• El tratamiento nutricional y dietético más seguro y efectivo es la supresión total del alimento causante de la alergia o la intolerancia.

• Tras un diagnóstico eficaz, es necesario plantearse la mejor manera de suprimir dicho alimento. En ocasiones deberemos buscar un alimento que pueda cumplir las mismas funciones que el alimento que se ha eliminado. Por ejemplo, en el caso de los alérgicos a la proteína de vaca, la leche de consumo habitual podrá ser bebida de soja enriquecida con los nutrientes que precise.

• Es esencial revisar el etiquetado de los productos procesados, ya que, en muchas ocasiones, los alimentos causantes del trastorno, forman parte del listado de  ingredientes de múltiples preparados comerciales. Deben conservarse las etiquetas de los alimentos que hayan provocado reacciones adversas, para un correcto diagnostico posterior. Por todo ello, es importante aprender a seleccionar bien los alimentos  que compramos.

• Siempre que se coma fuera de casa , se deberá preguntar la composición de los platos que se vayan a ingerir. Es la mejor forma de evitar el consumo de alimentos que vayan a ocasionar problemas.

Evitar incorporar, en la dieta, alimentos que habían sido excluidos con anterioridad, así como probar preparaciones nuevas si se duda del posible efecto negativo.

• Fuera del ámbito nutricional y dietético, es aconsejable para el alérgico, disponer de un botiquín con epinefrina inyectable, como medida de urgencia, previa a la visita al hospital tras una reacción alérgica.

• Para casos más leves, existen fármacos que serán muy útiles para aliviar la sintomatología producida por la reacción, como los antihistamínicos.




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