En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.
Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.
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encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.
La Enfermedad de Crohn es un tipo de patología de naturaleza desconocida que se relaciona con una inflamación crónica de cualquier parte del tubo intestinal, considerando éste desde la boca hasta el ano, aunque lo más habitual es que afecte al íleon terminal y colon. Esta inflamación conlleva un engrosamiento de la mucosa intestinal.
Junto con la Colitis Ulcerosa forma parte de las denominadas Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII).
La Enfermedad de Crohn cursa con brotes y, pese a que su causa no está totalmente definida, parece ser que el sistema inmunológico está predispuesto a la reacción inflamatoria por la presencia de ciertos factores ambientales (como el tabaquismo) y la genética.
La incidencia en nuestro país es mayor en las mujeres entre los 15 y los 35 años, aunque también los hombres y personas de diferentes rangos de edad la padecen. En otros países, como los nórdicos, su prevalencia es un 80% más frecuente que en España.
Uno de los factores predominantes es la genética. Así, se ha comprobado que tener antecedentes familiares de esta enfermedad y ser de raza judía, predispone al padecimiento de esta patología.
Dentro de los elementos evitables merece destacar el hábito tabáquico.
Para algunas personas, esta enfermedad condiciona ampliamente su calidad de vida, puesto que, a pesar de que los síntomas dependen de la zona del tracto gastrointestinal que esté afectado, lo más común es presentar dolor abdominal, cólicos, diarreas acuosas habitualmente con moco y sangre, anemia, dolor en las deposiciones…
Asimismo pueden variar de intensidad, así como aparecer a modo de brotes. Habitualmente crea fatiga, inapetencia y malabsorción de nutrientes, favoreciendo la pérdida de peso involuntaria y pudiendo afectar al estado nutricional del paciente, de ahí la importancia del soporte nutricional como parte del tratamiento, sobre todo si se siguen tratamientos farmacológicos que comprometen aún más el estado de la mucosa intestinal.
El diagnóstico es complicado por presencia de multitud de síntomas y signos similares a los de otras patologías gastrointestinales. Entre un 10 y un 15% de los enfermos por EII pasan a incluirse dentro de la Colitis indeterminada, por la imposibilidad de poderse circunscribir de manera precisa en una patología u otra.
Con el fin de diagnosticar con exactitud una Enfermedad de Crohn, se siguen pruebas de distinto carácter:
El fin del tratamiento integral de estos pacientes consiste en la reducción de la inflamación intestinal para lograr un control de su sintomatología asociada. Para ello puede hacerse uso de uno o varios de estos factores combinados:
El procedimiento a seguir dependerá de la severidad de sus síntomas, la localización del tejido afectado y la variabilidad individual.
En ocasiones, el simple hecho de introducir ciertas pautas en la alimentación se traduce en una mejora considerable de los efectos negativos de la enfermedad.
Pese a que algunos afectados tienden a limitar el consumo de ciertos alimentos por defecto, no es aconsejable, puesto que ello puede fomentar el desarrollo de carencias nutricionales.
Aún se desconoce el efecto del consumo de fibra, aunque parece que debe seguirse una dieta baja en residuos en pacientes propensos a padecer obstrucción intestinal.
A veces los cambios nutricionales no son suficientes y deben ser complementados con suplementos.
Las recomendaciones dietéticas a considerar por estos sujetos se resumen en las siguientes premisas generales: