Alimentación según estado de salud

En los últimos años, el avance significativo de los conocimientos científicos relacionados con la Nutrición, la Biología y la Genómica ha provocado grandes cambios y avances en lo que se refiere a la relación existente entre salud y enfermedad, conjuntamente con los alimentos que ingerimos, los hábitos y el estilo de vida de cada persona. Estos avances han puesto de manifiesto que muchas patologías tienen un trasfondo nutricional; hecho que pone en evidencia que la alimentación desempeña un papel importante en la prevención de la enfermedad, así como parte del tratamiento terapéutico de muchas patologías.

Descubre cómo puedes mejorar tu salud y calidad de vida a través de una adecuada pauta de alimen-tación, seleccionando tu trastorno o patología.

Y, para más ayuda, aquí encontrarás unos menús orientativos que te ayudarán a llevarla a cabo.

 


Cáncer

Qué es y a Qué se debe
Quién lo sufre
Síntomas y signos
Diagnóstico
Tratamiento Nutricional


El cáncer no es una sola enfermedad, sino un grupo de más de 200 enfermedades diferentes, donde cada una posee características propias, variando en función del individuo afectado.

En general, cuando las células mueren, deben ser sustituidas por otras nuevas generadas por procesos de división celular controlados por el propio organismo. Cuando fallan estos mecanismos de control, comienza una división celular incontrolada que desemboca en la formación de un tumor. Si estas células, además, tienen la capacidad de migrar y de destruir otros tejidos, hablamos de tumor maligno o cáncer. Si no es así, sería tan sólo un tumor benigno.

El cáncer se debe a multitud de factores:

  • predisposición genética,
  • errores (al azar) en la replicación del ADN (material genético),
  • factores exógenos que dañan el ADN, como virus, radiaciones solares, radicales libres, sustancias mutagénicas, etc.

Se trata de una enfermedad que puede padecer cualquier persona, estando relacionada, en la mayoría de los casos,  con los hábitos de vida del individuo.

Así, fumar o beber alcohol, estar en contacto con sustancias cancerígenas (amianto, arsénico, etc.), la exposición a radiaciones (solares, nucleares, etc.) o algunas infecciones son también un factor de riesgo de padecer cáncer.

Asimismo, es importante señalar que, a mayor edad, más posibles mutaciones en el ADN celular, y mayor riesgo existe de padecer cáncer.


Son diversos y dependen de varios factores; entre ellos, el tipo de cáncer y el grado de afectación de diversos órganos. Asimismo, las características del individuo serán fundamentales.


Pueden ser señales de alarma:

  • dolores persistentes,
  • bultos,
  • lunares irregulares que pican o sangran,
  • cansancio,
  • sangre en orina o heces,
  • cambios inexplicables en el hábito intestinal,
  • pérdidas de peso sin motivo aparente,
  • picores generalizados,
  • color amarillento de la piel.

Cada tipo de cáncer requiere sus propias pruebas. En general son pruebas analíticas, de imagen y estudio de tejidos (citológicas).

Un precoz y buen diagnóstico es vital, ya que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Ante cualquier síntoma, se debe acudir sin demora al médico. Además, deben hacerse revisiones rutinarias y, si se trata de grupos de riesgo (con antecedentes familiares, edad avanzada, etc.), con mucho más motivo.


El éxito del tratamiento del cáncer estará condicionado, entre otras cosas, por el estado nutricional del paciente. Por ello, se debe evaluar y conocer los posibles efectos de los diferentes tratamientos.

A parte de las alteraciones nutricionales que causan el tumor, los tratamientos con quimioterapia y radioterapia alteran la función nutricional. En general, se reduce la ingesta, disminuye la absorción de nutrientes y se producen alteraciones en el metabolismo.

Por otro lado, los pacientes con cirugía sufren un gran estrés fisiológico derivado de la intervención. En muchas ocasiones se practican resecciones que afectan a partes del aparato digestivo (boca, estómago, intestino, etc.) y en esos casos, puede resultar necesario cambiar la forma de alimentar y nutrir al paciente.

Estas situaciones pueden agravarse si existen complicaciones tales como infecciones o fístulas.

A continuación, y teniendo en cuenta que el tratamiento debe individualizarse, se incluyen unas recomendaciones dietéticas generales que pueden sernos de ayuda:

  • realizar 6 pequeñas comidas a lo largo del día,
  • adaptar el horario de  comidas a cada paciente,
  • ingerir líquidos suficientes, preferiblemente después de las comidas y evitando bebidas gaseosas. Es muy importante estar bien hidratado .
  • evitar sabores y olores fuertes, así como temperaturas extremas de los alimentos,
  • evitar sabores picantes y alimentos muy especiados,
  • adaptar la textura y consistencia de los alimentos a la situación de cada paciente. Suelen tolerarse mejor alimentos al horno o hervidos; mientras que fritos y rebozados producen saciedad precoz, siendo desaconsejables en algunos casos,
  • tomar alimentos ricos en calorías y proteínas,
  • si hay disfagia a sólidos, utilizar alimentos de consistencia blanda o triturados. Si presentan disfagia a líquidos, tomar éstos con espesantes o gelificantes. + info



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